Por Damián Damore. Fotos: Juan Carlos Casas.
 
Cuando se cocina se pone en juego la esencia del ser humano: sus sentidos. Cocinando se aprende y se ejercitan habilidades y, además, cocinar es divertido. ¿A quién no le gustaba husmear de chico que se cuchareaba en la cocina? El proceso de cocinar con sus preparaciones, pasos y resultados ayuda a la motricidad, a seguir indicaciones, a trabajar en equipo y a organizarse. 
 
“Para realizar las recetas hay que prestar atención”. Así lo en tiende Eloise Alemany, editora, productora y excelente cocinera que vive en Buenos Aires desde 2006. Eloise es de ascendencia francesa (vivió en Tokio y en Londres) y trabaja de manera independiente en proyectos vinculados con el arte y el diseño y la gastronomía. En 2008, publicó el libro “Lo que nos rodea nos refleja: Colecciones de arte argentino contemporáneo” (Ediciones Lariviere), editado en español y en inglés. También “El Libro de cocina: relatos argentinos”, donde recopila experiencias gastronómicas, anécdotas de cocina y recetas propias. Hace un año editó un manual para cocinar con chicos, “Amarillo limón el sol”. “El interés de los niños por las actividades de la cocina indica que allí pasa algo importante para ellos. La cocina, con su doble cualidad de espacio creativo y riguroso, es un ámbito estimulante para curiosear e investigar, para imaginar y disfrutar y también para ordenarse”, enumera las bondades de poner las manos en la masa. 
 
Las texturas, las direcciones de los sabores, los distintos aromas, los sonidos y los colores tienen domicilio en ese lugar de la casa: la cocina. “Una de las intenciones de este libro es valorar la comida sana, base de una buena salud, Se trata de sentir el ritmo de las estaciones y de lo que cada una de ellas nos brinda, de entender lo reconfortante de un plato calentito en invierno y lo agradable de una ensalada en verano, los colores de las primeras frutillas en primavera o los amarillos de los productos otoñales. De este modo, al producir los platos que los alimentarán, los chicos crearán hábitos saludables e irán conociendo una dieta equilibrada y variada, sabrán de ingredientes y comidas de otros lugares distintos al propio a medida que van creciendo”.
 
La primera sección enumera consejos para facilitar una buena experiencia y ayudar en los primeros pasos en la cocina, haciendo foco también en las normas de seguridad. El recetario comienza descubriendo los distintos comercios donde se consiguen los ingredientes principales con los que se preparan las recetas. Luego se presentan las técnicas básicas de cocina para ir familiarizándose con ellas. A través de las recetas, los niños aprenderán a lavar, medir, mezclar, batir, amasar, pisar, adornar y mucho más. Por supuesto, el foco está en valorar la comida sana, base de una buena salud, sin caer en fundamentalismos. 
 
Algunas recetas resultarán más conocidas y otras no. Incluye los clásicos barquitos de huevos rellenos, licuados de frutas y helados con palito; y otras recetas menos conocidas como la leche de almendras, el pan de maíz, los popovers (“bombas monstruos”), las bolitas de arroz, el budín de yogur y la torta cebra. Son más de 50 opciones e ideas para ir probando, disfrutando y aprendiendo.
 
Silvana Del Negro está a cargo de Momentos Dulces, el emprendimiento que junto a su socia Andrea Evangelista crearon a mediados de 2011. “A las dos nos gustaba cocinar y las manualidades y pensamos esta idea e hicimos una empresa de eventos de catering y talleres de cocina para chicos. A mí me gusta mucho celebrar y la reunión”. Llevan tés, para que tomen entre amigas, acompañadas de galletitas y cupcakes. “Llegamos con casi todo el material preparado, hacemos caterings y ofrecemos talleres de cocina y el candy-bar, el sitio adonde los chicos van corriendo para sacarse la ansiedad.
 
No nos habíamos acostumbrado a los whoopies (unos pasteles a mitad de camino entre los cupcakes y el alfajor, y ya apareció un nuevo fetiche en la pastelería cool: los cake pops. Chupetines de torta hechos con bizcochuelo o galletitas molidas, rellenos y bañados en chocolate. Una minitorta en palito. Como toda torta, tiene infinitas variedades, sabores y colores. Pueden ser redondos, tener la forma de animalitos o de personajes de dibujos animados, En Estados Unidos los popularizó la blogger Angie Dudley, más conocida como Bakerella, y son furor. Según entendidos como el chef pâtissier argentino Osvaldo Gross, son parte de la moda que se viene en pastelería a nivel internacional: los mini gateaux.

EL DATO 

Los días 15 y 16, entre las 13 y las 20, se realizará la novena edición de Expo Cupcakes y repostería. Habrá venta de insumos y demostraciones de pasteleros, como Osvaldo Gross, Isabel Vermal, Andrea Sánchez y otros. En Sarmiento 1867, primer piso. Informes: expocupcakes@gmail.com. Valos de la entrada: $30, menores de 12, gratis.