Fuente: Télam

“A mí me negaron el derecho a la escuela porque tenía que ayudar a mi mamá en el trabajo de la huerta y cuando me casé mi marido no me dejaba hablar con otras mujeres. Me pegaba, pero cuando finalmente pude relacionarme con la Vía Campesina me di cuenta de que podía tener aliadas y fortalecerme”. Con ese discurso y con participantes de Asia, África y Europa, la mozambiqueña Elizabeth Mpofu abrió el encuentro que reivindica las luchas por la tierra, el agua y el acceso a los recursos naturales.

Se trata del VI Congreso Continental de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), donde participaron 800 mujeres que se llegaron hasta el Centro Recreativo Nacional (Cerena) de Ezeiza bajo la consigna “sin feminismo no hay socialismo”.

Mpofu resaltó al abrir la asamblea de mujeres el rol de las campesinas: “no estamos siendo reconocidas, no se valoriza nuestro trabajo, nuestro papel en las comunidades. Somos quienes mantenemos a nuestras familias, llevamos el alimento a nuestras familias, somos las primeras productoras de alimentos”, afirmó.

Y para describir las condiciones en las que las mujeres campesinas africanas desarrollan sus luchas contó la historia de su familia, compuesta por sus padres, cinco hijos varones y tres mujeres. La dirigente señaló que la lucha de las mujeres no es sólo por el reconocimiento como tales sino también “por el acceso a los recursos naturales y ser parte de los procesos de decisión. Somos mujeres, tenemos derechos y los conocemos. Este es el momento en que tenemos que mostrar que las mujeres podemos”, sostuvo la dirigente mozambiqueña.

Antes de pronunciar su discurso, la referente de Mozambique -actualmente coordinadora general de la Vía Campesina- cantó a capella una canción que dice “cuando no hay campesinos no hay comida” y en diálogo con Télam resaltó: “Quiero que África sea como Latinoamérica”, manifestó.

¿Qué es la CLOC?

La CLOC, surgida en los años 90 para oponerse a los festejos oficiales por los 500 años de la llegada de Colón a América y sus consecuencias en el continente, forma parte de la Vía, una internacional de campesinos que planteó ante las FAO y la ONU la “soberanía alimentaria” como respuesta al problema del hambre en el mundo.

Campesinos, indígenas y afrodescendientes que dependen de la tierra y los bosques elaboraron en los últimos 25 años estrategias que los llevaron a enfrentarse con los transnacionales de los agronegocios, la minería y “el extractivismo”, como ellos denominan a esa forma económica por el control de los territorios.

En la primera jornada del encuentro, se homenajeó a Gilma Benítez, de Colombia, fundadora de la CLOC y recientemente fallecida, quien dejó como legado la “importancia de materializar los sueños”. Rita Zanotto, del MST de Brasil, en un vibrante momento de la inauguración leyó a dos voces en portugués y castellano junto a su autora, la chilena Mafalda Galdames, el poema “Mujeres”.

En tanto la santiagueña Deolinda Carrizo, secretaria operativa de la CLOC y anfitriona del encuentro, destacó el crecimiento de las mujeres en los lugares de conducción. “Estamos materializando los sueños de paridad de género como pide la Gilma (la colombiana homenajeada).

Las mujeres somos también sujetos de la transformación de la sociedad”, afirmó. La asamblea femenina debatió el domingo y volverán a hacerlo el lunes 13 de abril -cuando se espera una declaración- sobre capitalismo patriarcal y la opresión de las mujeres y la campaña “Basta de Violencia hacia las mujeres del campo”, y analiza las coyunturas políticas locales, regionales y a nivel internacional.