Adriana Figueroa ostenta con humildad y orgullo ser la única intendenta de la Argentina que no cobra el sueldo como jefa comunal de Piedra del Águila, en la provincia de Neuquén. 

“Llegué aquí hace 30 años. Dejé mi puesto de directora en el Jardín Integral Provincial para asumir la función que hoy me toca. Desde el primer día ejercí este rol con absoluta conciencia y con una gran responsabilidad. Se trataba de convertirme en la persona que iba a dirigir el destino de un pueblo estratégico en el desarrollo de Neuquén”, dice. 

A través de un decreto renunció al sueldo de jefa comunal, cargo al que accedió en las elecciones de 2011. “El mejor salario que recibo es el reconocimiento de mis vecinos, de mis amigos, de mi familia y de todo mí equipo de trabajo”, confiesa.

Decidida a dejar una huella por la que puedan transitar otras mujeres neuquinas, dice que está convencida de que con transparencia y mucho trabajo puede mejorar la vida de la gente en Piedra del Águila.

“Este es un camino que empezamos a transitar hace cuatro años y que espero que todos los vecinos nos brinden su apoyo, para que podamos concluir con todo lo que hemos iniciado”.

La intendenta recibió un municipio con problemas financieros, deudas con empleados y proveedores. Poco a poco, junto a todo su gabinete, recuperó el distrito. “Al inició de mi gestión, una parte de la sociedad pensó que por ser mujer no iba a poder conducir un pueblo como Piedra del Águila, tenían dudas respecto a cómo iba a negociar con los gremios, por ejemplo.”

Y aporta el secreto de la fórmula: “Mi tarea fue establecer puntos de acuerdo y de encuentro con la gente, así que fui sector por sector de la municipalidad, para contarles cuál era mi idea del trabajo y así empezamos. Fue el comienzo de un camino de esfuerzo, logros y objetivo alcanzados que estamos transitando con todos los vecinos”.