El huillín es una nutria que vivía desde Neuquén hasta Tierra del Fuego, pero la caza indiscriminada disminuyó su población drásticamante hasta reducir su hábitat en la cuenca del río Limay, en el lago Nahuel Huapí. Es un animal que se halla en peligro de extinción y una investigadora del Conicet pretende estudiarlo para ayudar a su conservación.

Nuestro país tuvo una de las mayores poblaciones de nutrias en el mundo. Según difunde una investigación del diario Río Negro, de las trece nutrias que existían, cuatro tenían su hábitat en los ríos. El huillín vivió siempre en la cuenca del río Limay,  “es una nutria, es carnívora, no muy visible. Es endémica de la Patagonia Argentina y Chilena. Empecé a trabajar con el huillín al iniciar mis estudios de posgrados en 2004. Encontré que en el continente, del lado argentino, la especie redujo su distribución en un 80%, que es un montón”, explicó Laura Fasola, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del Conicet.

La doctora hace años que enfoca sus estudios en el huillín, recientemente ganó una beca del Fondo para la Conservación Ambiental con la que se propone investigar a la especie para trazar un plan para protegerla. La pequeña nutria vive hoy sólo en la cuenca del río Limay, que nace en el Lago Nahuel Huapí y desemboca en el río Negro. “La reducción se produjo sobre todo por la caza. Se sabe del alto valor de su piel, ya sea por pueblos originarios u otros. También por la modificación de ambientes costeros, por la aparición de ciudades o represas”, detalló Fasola.

La población de huillines fue numerosa y desde el Limay se extendió hasta Tierra del Fuego. Los objetivos que se trazó la investigadora son estudiar los corredores naturales por los cuales hoy se desplaza el huillín y hallar el lugar en donde se reproducen para crear acciones para su protección. Cuando finalice esta etapa hará un plan de refaunación para ayudar a aumentar la población de la especie y conservar su diversidad genética.

“Tenemos que ver como hacer para que estos corredores permanezcan lo más naturales posibles. Los hombres y las nutrias confluyen en los cuerpos de agua, porque a ambos nos gustan, debemos ver como usarlos para que todos podamos disfrutarlos. La población está hacia el oeste y cuando avanza encuentra dificultades, por lo que tratamos de ver cómo son los corredores, para volver a los sitios que están desocupados. No solo en Nahuel Huapi, sino en los Siete Lagos, que están conectados por ríos y queremos analizar esos corredores para ver cómo puede moverse y recuperar sitios”, resumió Fasola.

El gran desafío es encontrar un equilibrio y además crear una solución armónica para que el ser humano, que comparte el hábitat con el huidizo huillín puedan convivir.