El territorio jujeño se divide en cuatro regiones conforme a sus clima, fauna, relieve y flora: Puna, Quebrada, Valles y bosques subtropicales, que tienen asimismo diferentes improntas culturales.

El ministro de Cultura y Turismo de Jujuy, Carlos Oehler, resaltó los propósitos del diseño de nuevas políticas públicas en torno a las cuales se pretende transformar a la provincia en un destino turístico autónomo, de acuerdo con la diversidad de expresiones culturales que coexisten en la variedad de sus cuatro regiones.

“Entendemos que nuestra riqueza cultural en sí misma es una columna vertebral a partir de la cual podemos proyectarnos como un destino con gran personalidad, y dejar de ser dependientes de otros destinos”, señaló Oehler.

El titular de la cartera provincial agregó que “la idea es promover en primera instancia una gran movilización cultural interna y a partir de allí empezar a desarrollar un posicionamiento más equilibrado de las distintas zonas y de todos sus atractivos“.

“Nos parece que es buen camino para visibilizarnos entre los jujeños y luego a partir de ese reconocimiento desarrollar nuestra personalidad como provincia, para ponernos a consideración de hermanos de otras latitudes del país y ofrecernos como un destino turístico atractivo desde su diversidad“, valoró.

En tal sentido, resumió que el trabajo a encarar está relacionado con “iniciar un proceso de desarrollo del turismo a la par de la cultura, con la idea de integrar las diversas expresiones culturales, los imponentes paisajes y las ofertas de turismo”.

Para alcanzar dichos objetivos, puso de relieve que se buscará “trabajar mancomunadamente entre las comunidades, la sociedad en general y el gobierno“. En torno a la movilización cultural interna, detalló que se están programando actividades para que “gente de los Valles y las Yungas pueda conocer las expresiones culturales y artísticas de la Quebrada y Puna, y viceversa”.

“Queremos movilizar todo el sistema cultural, en todas las expresiones: teatro, música, pintura, gráfica, en lo que son producciones artesanales, entre otros, para que primero nos conozcamos bien”, manifestó.

La primera iniciativa en concretarse fue denomina “Jujuy en carnaval“, a través de la cual tanto jujeños como turistas se encuentran asistiendo a topamientos que reúnen las múltiples expresiones que florecen febrero.

Desde el carnaval que se vive en la Quebrada, con el diablo de la alegría y los carnavalitos, al igual que en la Puna con rituales arraigado a lo más profundo de adoración a la Pachamama. El de las Yungas, en tanto, con el ‘arete guazú‘ proveniente de la cultura Ava Guaraní, y danzas como el pim pim, que se mezcla con murgas, batucadas, entre otros; hasta el de los Valles, con sayas caporales, tinkus y morenadas.

Jujuy viene posicionándose como destino turístico tanto por sus atractivos naturales como por su diversidad cultural, en un territorio de un poco más de 53.200 kilómetros cuadrados que puede pasar de 6000 500 metros de altitud sobre el nivel del mar, de acuerdo a la zona de que se trate, lo que imprime a la provincia una especial atracción.