Ansenuza y Chipión son los aguará guazú que están libres en suelo cordobés, tras un año de rehabilitación en la Fundación Temaiken. A un mes de la liberación en las cercanías de Mar Chiquita, los investigadores siguen sus pasos gracias los collares de transmisión satelital, utilizados por primera vez en esta especie en Argentina.

Luego de un periodo de rehabilitación de más de un año realizado por la Fundación Temaiken, la iniciativa fue realizada en conjunto con la Dirección Nacional de Fauna Silvestre y la Secretaría de Ambiente de la Provincia.

Es el primer caso de uso de estos collares en individuos de aguará guazú en nuestro país, por lo que estamos muy ilusionados de poder obtener datos valiosos que nos permitan delinear estrategias efectivas para continuar con la conservación de esta especie”, afirmó Paula González, coordinadora del Programa de Conservación de Especies Amenazadas de Fundación Temaiken.

El collar emite tres señales de ubicación por dia a través de información satelital, lo que permite conocer y monitorear la ubicación, movimientos, cuánto se trasladan estos animales. Además sirven para advertir si se acercan a un poblado o atraviesan una ruta.

De hecho, los animales ya cruzaron la ruta provincial 17 en el tramo que une Balnearia con La Paquita. Cuentan también con sensores de mortalidad y actividad. Cada collar tiene un sistema que está programado para que antes de que se termine la batería se desprenda del cuello de cada aguará guazú sin que puedan darse cuenta.

“Durante este tiempo estudiamos el comportamiento silvestre de esta especie, y detectamos que Ansenuza rápidamente se acercó a un curso de agua dulce y fue siguiéndolo por varios kilómetros, mientras que Chipión todavía recorre un área más cercana al sitio de la liberación”, comenta Paula.

La rehabilitación de Ansenuza y Chipión duró más de un año porque debían alcanzar el tamaño adulto, no sólo para que pudieran sobrevivir en la naturaleza y buscar su propio alimento, sino para colocarles unos collares de transmisión satelital que permiten monitorearlos en estado silvestre, ya que los mismos no podían quedarles ajustados al crecer.