Vecinos e intendentes del Valle de Punilla no quieren que se instale un basurero nuclear en las viejas instalaciones de la mina abandonada de uranio en Los Gigantes. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) propone que en este lugar lleguen camiones cargados de deshechos tóxicos de la empresa Dioxitek que tiene en el barrio de Alta Córdoba y que debe sacar de allí.

La falta de planificación nuclear en Argentina se muestra con toda claridad en el manejo de la empresa estatal Dioxitek, que es la encargada de hacer dióxido de uranio para alimentar a las centrales nucleares. Sin ningún esquema ambiental, la planta de este empresa en Alta Córdoba fue denunciada por contaminar, y en vez de remediar esto, el gobierno decidió mudarla a Formosa, cerca de una comunidad originaria.

El Defensor del Pueblo de la provincia de Córdoba, Mario Decara fue terminante en su afirmación al declarar que es “inaceptable” que la CNEA proponga llevar residuos tóxicos a Los Gigantes cuando aún esta mina no ha sido remediada y aún es un foco de contaminación para toda la región. “Trasladar los residuos de uranio del chichón de Alta Córdoba a Los Gigantes es inaceptable. Y eso es lo que vamos a hacerles notar a las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)”, sostuvo Decara.

Decara junto a Intendentes del Valle de Punilla visitaron las instalaciones de la ex mina Los Gigantes, en especial la zona de los piletones donde en los años ochenta se produjeron filtraciones que ocasionaron el cierre de este proyecto, pero que nunca fue debidamente remediado, y que como consecuencia final produjo la contaminación de la cuenca del lago San Roque.

El Defensor del Pueblo, fue muy enfático al considerar que: “les vamos a expresar, por las vías que corresponda, que de ninguna manera queremos ni vamos a permitir que esos residuos puedan ingresar al departamento Punilla, por las consecuencias que podrían surgir de ese traslado. Decidida y definitivamente todos los que estamos acá involucrados en la temática nos oponemos a que se haga ese traslado”.

Para recodar lo que fue para el Valle la presencia del uranio, Decara comentó: “La mina de uranio en Los Gigantes dejó de funcionar en 1990 y nunca se realizaron los trabajos de remediación para evitar que pudiera contaminar. Los Gigantes es un es un sistema que genera agua para la cuenca del dique San Roque, y los miles de toneladas de desechos de cola de uranio representan un riesgo potencial para la región”.

“Hace años que la CNEA debería haber remediado ese sector afectado. Ahora está en marcha un estudio para determinar la factibilidad de trasladar allí las 58 mil toneladas de residuos de la planta Dioxitek donde se fabrica el dióxido de uranio que utilizan las centrales nucleares. En base a diálogos con intendentes y los habitantes de la zona, sabemos que están dispuestos a impedir, cueste lo que cueste, el paso de camiones por la zona que puedan traer elementos contaminantes. En ese sentido, la posición de los vecinos del departamento Punilla, todos, con los intendentes a la cabeza, es de ninguna manera permitir el ingreso de ese material”.

La planta que está en Alta Córdoba debe cerrar por presiones de ambientalistas y vecinos que advierten que la producción de dióxido de uranio genera contaminación al medio ambiente. Por esta razón se está construyendo en Formosa una planta de similares características, lejos de centros urbanos, pero a pocos metros de una comunidad Qom. Los deshechos tóxicos que generó Dioxitek en Alta Gracia no tienen destino porque cuando se construyó la planta no se previó qué hacer con la basura tóxico que producía esta actividad.

El Defensor del Pueblo cordobés entiende que la CNEA no avanzará en su idea de llevar material tóxico a una ex mina en donde aún se genera contaminación. “Estamos viendo una falta de definición concreta, al menos por ahora, de cómo se van a tratar los residuos del chichón de Alta Córdoba, así que vamos a seguir atentos a la evolución de este tema”.