La Comisión Ballenera Internacional (CBI) perdió nuevamente la oportunidad de proteger a las ballenas creando un santuario natural que abarcaría desde Brasil hasta las aguas antárticas. Faltaron cuatro votos para que esto fuera posible. Los países que cazan ballenas hicieron lobby para que su comercio pueda seguir produciendo grandes ganancias.

La CBI se reúne esta semana en una ciudad costera de Eslovenia y como cada dos años, se intentan crear las condiciones necesarias para acabar de una vez por todas con la pesca de ballenas, pero también, es un territorio donde los países como Japón, Noruega e Islandia hacen lo imposible para entorpecer cada acción proteccionista. Y esta año volvió a pasar nuevamente: el lobby de estos países ganó nuevamente.

La idea de crear un santuario que podría proteger 50 especies de ballenas que tienen su hábitat en las aguas del Atlántico Sur, era impulsada por Brasil, Argentina, Uruguay y Sudáfrica, entre otros países. Para que este santuario se creara hacía falta dos tercios de los votos, y por sólo cuatro, no se creó.

Estos últimos días hemos visto mucho trabajo de lobby en los pasillos”, declaró a la Cadena ABC Celia Ojeda, titular de la Campaña de Océanos de Greenpeace, quien es una de las organizaciones ecologista que apoyaba la realización del santuario. Muchos pequeños países que no tenían fondos para enviar representantes a último momento lo hicieron, y fueron los que votaron en contra del santuario, alineados con Japón.

Los países que votaron en contra fueron Japón, Islandia, Noruega y Rusia, y pequeñas naciones insulares como Antigua y Bermuda, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, o países como Mongolia, Nauru, Laos, Marruecos y Tanzania.

Japón pesca en el santuario ballenero antártico y argumenta, para su pesca, razones científicas. A pesar de que desde el año 1986 rige una prohibición para la pesca de ballenas, los principales países que votaron en contra del santuario, pescan con total impunidad, año tras año.