Reducir el consumo de plástico y reciclar correctamente el que usamos tiene que ser una prioridad en nuestra vida cotidiana. Resolver qué hacer con el plástico PET (polietilente tereftalato) es uno de los grandes problemas desde hace años y en la actualidad.

En nuestro país existen diferentes iniciativas para reutilizar las botellas de plástico, como por ejemplo hace pocos días en San Martín de los Andes, donde crearon un árbol de navidad con botellas de PET. Además de un proyecto de la UTN de Bahía Blanca, donde diseñaron un calefón solar para barrios humildes, por otro lado en INTI desarrollaron insumos para impresoras 3D con plástico de botellas, y por su parte una investigadora del CONICET creó ladrillos a partir de desechos plásticos. En General Pacheco, hay una planta que procesa 1,5 millones de botellas por día, unos 12.500 toneladas de PET al año.

En países como Alemania, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Holanda los productos embotellados se venden por unos centavos más y, de esta manera, sólo paga quien no recicla, y el que contamina paga. 

Cabe destacar que en Alemania utilizan una forma interesante para fomentar que la gente separe la basura en su casa: Una máquina instalada en el supermercado o de forma artesanal en los comercios mas pequeños, recibe las botellas, identifica el tipo de envase mediante un sensor (puede ser un recipiente para reciclar o para lavar y reutilizar). La máquina se traga el envase vacío, compacta el material e imprime un cupón descuento para el cliente.

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