En el mes internacional del Medio Ambiente, la Universidad de Buenos Aires continúa con su programa UBA-Verde, mediante el cual se separan los residuos generados por todos los edificios pertenecientes a la universidad, con el objetivo de llegar a sectores vulnerables  para transmitir conocimientos y buscar soluciones a las problemáticas reales que presentan.

Dentro de los edificios de la UBA trabajan y estudian más de 360 mil personas que generan alrededor de 160 mil kilos de residuos por semana. De esa cifra, cerca del 50 por ciento pueden reciclarse y, por ende, evitar que lleguen al relleno sanitario.

La Facultad de Agronomía es la institución pionera en la separación de los residuos: hoy en día está separando aproximadamente un 70 por ciento de los residuos que genera. Hace más de seis años que trabaja junto a la Cooperativa “El Álamo”, que una vez por semana recolecta alrededor de cinco contenedores de residuos reciclables.

“La inclusión social tiene que ver con la idea de que la acción no se limite solamente a entregarle a un cartonero el material limpio y seco sino también el de generar un vínculo con este sector de la población vulnerable donde falta muchísimo conocimiento y que la universidad en su misión de extensión puede colaborar y devolverle a la sociedad”, son palabras de Alejandra Reich, coordinadora general del Programa UBA Verde, de la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil de la UBA.

Además, desde la Facultad de Agronomía existen otros canales para trabajar en relación al tratamiento de los residuos. Para los reciclables que los cartoneros no reciben porque no los venden, como el tergopol, todos los años la FAUBA realiza una campaña de recolección de residuos electrónicos, para entregar a la Fundación María de las Cárceles, que los lleva a distintas penitenciarías donde las personas privadas de su libertad los recuperan, y aprenden así un oficio. Posteriormente la Fundación dona las computadoras y otros dispositivos electrónicos reciclados a escuelas del conurbano bonaerense.

De este modo se genera una interacción entre los presos que aprenden un oficio y los niños que reciben esas computadoras y, por otro lado, se recupera un elemento que podría haber terminado en un relleno sanitario contaminando.

Por otra parte, están las ferias “Del productor al Consumidor” que se realizan todos los meses en la Facultad de Agronomía. Se establece un Punto Verde para que no sólo los estudiantes, docentes y trabajadores de la facultad puedan depositar sus residuos, si no también para que los vecinos del barrio de Agronomía acerquen sus reciclables y, a futuro, lo tomen como referencia.

Fuente: FAUBA