Un trabajo en conjunto de investigadores de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Rusia, Irlanda, Portugal y España fue publicado en la última edición de la prestigiosa revista Science Advances. Se trata de los resultados del genoma del jaguar (Panthera onca), y los estudios genómicos comparativos con los otros grandes felinos vivos (el león, el tigre, el leopardo y el leopardo de las nieves).

El laboratorio del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET-FIBYME) -dirigido por la doctora Patricia Saragüeta, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)- trabajó en colaboración con el doctor Toni Gabaldón (CRG-Barcelona-España) en los estudios filogenéticos del yaguareté, una especie en peligro crítico de extinción en nuestro territorio.

Obtener el genoma del jaguar y compararlo con otras especies de felinos nos ofrece una mayor comprensión de la historia evolutiva de los grandes felinos, y ayuda a comprender mejor su diversidad y su adaptación a lo largo del tiempo, una información de utilidad para planificar estrategias de conservación para estas especies amenazadas.

El estudio explica las relaciones evolutivas que han tenido estas especies desde el momento de su diversificación (hace cerca de 4,6 millones de años), y revela que su árbol genealógico varía considerablemente en diferentes partes de sus genomas.

Este hallazgo pone de manifiesto la hibridación histórica que ha existido entre las diferentes especies de grandes felinos del género Panthera. Este proceso podría haber contribuido a su supervivencia a largo plazo. Los datos genómicos indican que todas estas especies habrían sufrido un descenso poblacional en los últimos 300.000 años, llevándolas a una pérdida de diversidad genética a lo largo del tiempo.

Uno de los casos de hibridación detectados en este estudio implica al león y al jaguar y podría haber facilitado la adaptación en una o ambas especies. En el caso del jaguar, al menos dos de los genes que evidencian un antiguo cruce (ambos implicados en el desarrollo del nervio óptico), muestran haber sido reforzados mediante selección positiva, lo que indica adaptación.

Los investigadores han identificado otros genes con marcas de selección positiva entre los grandes felinos, afectando características tales como la visión, el olfato, la reproducción, el metabolismo o el desarrollo. Entre ellos, hay dos genes que sólo encontraron seleccionados en el jaguar y que estarían relacionados con el desarrollo del cráneo. Los mismos podrían estar detrás de características propias de esta especie como lo son su robusta cabeza y su poderosa mordida, que le permiten morder con éxito a reptiles como los caimanes o grandes tortugas.