Hace 152 años los galeses llegaron a Chubut buscando un futuro mejor, a diferencia de otras colonias europeas tradicionales la galesa se hizo amiga de los pueblos originarios, elaboraron su propia constitución, emitieron su propio papel moneda y sentaron las bases para el crecimiento patagónico levantando escuelas, capillas y haciendo canales de riego. Chubut recordó con orgullo la llegada de los galeses en una ceremonia que incluyó al pueblo tehuelche.

Puerto Madryn hace 152 años era sólo una bahía desértica, gran parte del presente de esta ciudad pujante se lo debe a los galeses que llegaron con el objetivo de trabajar y volver habitable este rincón meridional del mundo. La ceremonia que se llevó a cabo se hizo en un toldo tehuelche con descendientes de ambos pueblos que se conocieron por primera vez hace un siglo y medio. Dentro de la carpa el cacique tehuelche autorizaba al galés a permanecer en esta tierra. La emotiva ceremonia fue organizada por la comunidad tehuelche mapuche “Pu Fotum Mapú” (Hijos de la Tierra) y se hizo en Puenta Cuevas, donde desembarcaron los galeses.

Dentro del toldo todos los años se hace la rogativa (Nguellipún) simbolizando la llegada de un nuevo día en comunión entre las dos culturas que se encontraron hace 152 años. Se honró la memoria del pueblo tehuelche y el galés, protagonistas de esta historia. Ambos hicieron posible el progreso de la región.

La idea de hacer una colonia galesa en un lugar tan alejado e inhóspito para aquellos años tiene una causa. El predicador Michael Jones estaba convencido de que había que hacer una “nueva Gales más allá de Gales” El embrión de este proyecto se hizo en Estados Unidos, pero allí Jones vio que su idea no cerraba: los galeses se asimilaban muy bien a la nueva tierra, abandonando sus costumbres y tomando las de los ingleses. Fue así que decidió pensar en lugar más allá. Los galeses debían  estar en un lugar aislado para poder conservar su identidad y costumbres, fue así que pensó en ir a Palestina, Nueva Zelanda y Australia, aunque de todos estos destinos la Patagonia fue la que reunía todas las condiciones. En aquel entonces era la Tierra Incognita, poco se sabía de ella. El gobierno argentino le donó 260 kilómetros cuadrados de tierras a orillas del Río Chubut a cambio de que colonizara esta tierra. Jones no necesitó más: la Patagonia sería el lugar soñado y así lo fue.

Una comitiva de galeses viajó por las costas patagónicas en el barco “Candelaria” hacia 1863, con el objetivo de buscar el mejor lugar para asentar la colonia. Una tormenta los detuvo en el actual Golfo Nuevo, que llamaron Porth Madryn. Dos años, un 28 de julio de 1895, arribaron en el “Velero Mimosa” 153 galeses que se constituyeron en la avanzada para fundar la colonia. Desde el primer momento establecieron una sociedad comercial y de amistad con los tehuelches que vivían en estas tierras, logrando hacer un experimento social que resultó positivo para toda la región. Nunca hubo enfrentamientos entre ambos pueblos. Este “Encuentro entre dos culturas” no volvió a producirse en nuestro país, por eso cada 28 de julio se recuerda en Puerto Madryn el nacimiento de una sociedad justa que logró el crecimiento humano y productivo de estas tierras patagónicas.

La historia dice que el cacique tehuelche recibía a las familias galesas en la toldería, aquel les daba un trozo de carne de guanaco y los segundos una pieza de pan, la comida cerraba el trato que permitía que los europeos pudieran trabajar estas tierras en conjunto con los tehuelches.