Por Leandro Vesco – Fuente: Télam

El papa Francisco bendijo en una carta a un hombre llamado Alberto Rivara, de San Luis, que le había escrito al pontífice para contarle que se había dedicado a reparar y recuperar una centenaria capilla ubicada en un campo de su propiedad en el paraje llamado Árbol Solo, situado 80 kilómetros al norte de la capital puntana, y consagrada a San Isidro Labrador.

“Me dio una alegría enorme porque el Papa es lo más grande que hay para mí, y le pedí que me diera una señal o su bendición porque hace tres años estoy reconstruyendo a pulmón una iglesia abandonada dentro de mi campo y que hacía 30 años no se usaba”, declaró Rivara, emocionado a los medios locales y ante sus vecinos, quienes no salen de su asombro.

La Iglesia data del 1900, está construida con paredes de adobe que se habían derrumbado, y Rivara relató que “con la ayuda de algunos amigos he levantado nuevas paredes, saqué los murciélagos que se habían adueñado del lugar, lijé y pinté los bancos de madera, arreglamos la campana y la equipamos con las imágenes de San Isidro Labrador y nos donaron las imágenes de la Virgen de Lourdes, Luján, de San Expedito y de San Francisco de Asis”.

Alberto y su solitaria epopeya es festejada y admirada por aquellos que viven en Árbol Solo. “La gente que vive en la zona está muy contenta porque muchos se han casado o se han bautizado en esta iglesia, y la carta está ahora expuesta dentro de la iglesia en un cuadrito para que todos la vean. Tenía fe que me iba a conwwwar, pero primero la carta le tenía que llegar al Papa y ser leída entre las miles que le llegan con peticiones más importantes”. Contó que le pidió a sus 4 hijos que se la corrigieran antes de llevarla al correo “porque yo por ahí no tengo las palabras justas”, enfatizó.

En su conwwwación el Papa envía su bendición y le agradece su dedicación y de la gente que lo ayuda y lo insta a seguir trabajando en la Fe. Alberto Rivara continuará su labor, ahora con más energía que nunca. Quiere terminar la capilla este año. Francisco, una vez más muestra una de sus facetas que hacen de su papado uno original y muy popular, la constante llegada a la gente común que se esfuerza y trabaja todos los días.