Según destacaron los integrantes del CCVS, este año hubo un incremento con respecto a los anteriores y dijeron que a pesar de la pandemia se continuó trabajando en la rehabilitación y reinserción en su hábitat de estos animales, que muchas veces son víctimas del tráfico ilegal y el mascotismo.

Uno de los motivos del aumento se debió a que las personas permanecían en sus hogares y denunciaban a vecinos que poseían animales silvestres, en su mayoría aves.

El ingreso más destacado fue el cóndor andino llamado “Quilletequiam”, un ejemplar que había sido rescatado en el año 2011 y presentaba heridas que le impidieron volver a volar. Luego de ser parte de un proyecto de conservación para su especie que se lleva adelante en Rio Negro, volvió a San Luis, su provincia natal, para residir en el CCVS.

Muchas veces animales como los pumas no pueden recuperarse en su parte conductual, porque los cuidados parentales con sus enseñanzas no pueden reemplazarse. Por este motivo, se convierten en residentes permanentes del Centro de Conservación, aportando a otra de sus funciones: la educación ambiental.

Desde el CCVS recuerdan que poseer animales silvestres está penado por la ley y que además de labrarse un acta de infracción, se aplica una sanción económica.