Por Leandro Vesco

Otra vez un proyecto minero genera noticia, este vez es en Mendoza, se trata de la mina Potasio Río Colorado, cuyo propietario es la empresa brasileña Vale, quienes informaron que están negociendo con inversores japoneses para ponerla en funcionamiento. La mina es fuertemente cuestionada por ambientalistas de esta provincia y de La Pampa, ya que el emprendimiento utilizaría agua del Río Grande, que desemboca en el Colorado.

Luego de su participación en el Congreso Mundial de Minería PDAC en Canadá, el subsecretario de Energía y Minería, Emilio Guiñazú, explicó detalles de las reuniones mantenidas con la empresa Vale, concesionaria de Potasio Río Colorado, y con potenciales inversores que buscan reactivar el proyecto minero malargüino. En el mismo evento participó la gobernadora de Catamarca, ofrenciendo los recursos naturales de su provincia a las principales empresas mineras del mundo.

Guiñazú detalló que la empresa Vale no tiene intenciones de abandonar el proyecto sino, por el contrario, está en conversaciones con inversores japoneses para conseguir un socio mayoritario que invierta US$ 1.500 millones y así que la mina de potasio vuelva a funcionar.

En el encuentro se llegó a la conclusión de que Vale tiene interesados en concreto para poner en marcha nuevamente la explotación, pero que el proceso requiere de tiempo para que los empresarios estudien la situación actual y recalcular las inversiones necesarias. 

La mina Potasio Río colorado es fuertemente resistida en términos ecológicos por la manera en la que se extraería el potasio de las entrañas de la tierra. El proceso es invasivo y sin un adecuado y serio estudio ambiental las consecuencias podrían ser desastrasos para el medio ambiente. 

El proyecto propone el uso del método de minería por disolución para traer el mineral a la superficie desde las capas de cloruro de potasio ubicadas a un kilómetro por debajo. Este proceso de extracción consiste en bombear agua caliente (que es sacada del Río Grande) hacia el nivel del mineral, donde se disuelve el cloruro de potasio y la mezcla de sal que forma las capas. Se bombea la solución a la superficie donde, luego de un proceso de secado, el cloruro de potasio se cristaliza y se purifica en un producto terminado listo para ser transportado a puerto para su exportación. Como residuo, quedan enormes cantidades de cloruro de sodio.

El Gobernador Cornejo ya había manifestado su voluntad de que la minería vuelva a Mendoza y Guiñazú destacó que la actividad tiene un aporte muy importante a la economía de Mendoza. Aclaró que buscan encauzarla para que se desarrolle dentro del marco legal.

“Conformaremos un comité para la evaluación de los posibles proyectos en el que estén representados todos los sectores y se discuta el tema con más razón y menos emotividad”, agregó.

Las últimas medidas macroeconómicas tomadas por el Gobierno nacional han causado un fuerte impacto en empresarios mineros internacionales y han despertado expectativas que vuelven a considerar a la Argentina como un país receptor de inversiones. “Tenemos que volver a mostrarle al mundo que Mendoza es un destino confiable, en el cual si se cumple la ley, se puede trabajar”, señaló Guiñazú. Da la sensación que los recursos naturales argentinos se hallan en oferta ante un mercado mundial sediento de ellos.

La mineria en nuestro país es resposable de los más grandes hechos de contaminación contra el medio ambiente en los últimos años. Sin estudios de impacto ambiental, los gobernadores ponen la prioridad en el dinero que generan estos emprendimientos antes que en el daño ambiental, como está sucediendo en Jáchal, San Juan, o en Catamarca, en Andalgalá.

Pero toda esta realidad “positiva” de la que hablan los funcionarios provinciales es en realidad ficticia, porque las ganancias que se llevan las provincias son mínimas teniendo en cuenta la millonaria facturación de todo este grupo de empresas que extrae nuestros recursos naturales, destruyendo en todos los casos el medio ambiente.