Una pichona de cóndor andino (Vultur gryphus) nació en el marco de un programa reproductivo que busca reintroducir la especie en zonas donde estuvo extinta, como la costa atlántica de la Patagonia.

Durante miles de años, el cóndor fue honrado por las comunidades originarias de Sudamérica, quienes lo consideran un nexo sagrado entre los hombres y el cosmos. Abundante en otro tiempo, el ave voladora más grande del mundo se convirtió en un desafío de conservación.

La principal amenaza de esta especie es el envenenamiento. Lamentablemente con muchísima frecuencia se hallan ejemplares muertos o envenenados, ya que hay ganaderos que utilizan agrotóxicos como cebos para eliminar animales predadores como zorros y pumas, pero que afecta a los cóndores que luego se alimentan de estos, ya que son aves carroñeras.

El PCCA, realizado en el marco del Programa Binacional entre Chile y Argentina, ya logró reintroducir más de 180 ejemplares en todo Sudamérica.