Se trata de un macho de tres años de edad y de una hembra de siete años provenientes de zoológicos de Suecia y Hungría, respectivamente, que fueron donados.

La organización ambientalista The Conservation Land Trust (CLT) lleva adelante este proyecto de reintroducción del lobo gargantilla (Pteronura brasiliensis), también conocido como nutria gigante, con apoyo del gobierno de la provincia.

Tras el arribo de los ejemplares comienza un largo proceso que llevará varios meses y que incluye los chequeos sanitarios pertinentes y su posterior traslado al corral de pre-suelta en la isla de San Alonso, en el corazón de los Esteros del Iberá, para su adaptación a la vida en libertad.

El proyecto busca recuperar al predador tope acuático del ecosistema del Iberá. El informe indica que “la nutria gigante se extinguió en Corrientes a mediados del siglo XX, principalmente por alteraciones en su hábitat y por la caza furtiva para el uso de su piel”.

El informe de la fundación creada por Douglas Tompkins agrega: “Este mamífero acuático, que representa un importante recurso de ecoturismo basado en la observación de fauna, está considerado extinto en Argentina, y críticamente amenazado en la mayoría de los países donde se encuentra”.

El director de conservación de CLT Argentina, Sebastián Di Martino, afirmó que “el objetivo principal del proyecto es alcanzar un Iberá cada vez más completo y funcional desde el punto de vista ecológico”.

Y agregó que “esta enorme área protegida, que incluye al Parque Nacional y al Parque Provincial Iberá, ofrece muy buenas condiciones para reintroducir la especie (porque) debido a su máximo grado de protección ya no presenta ninguna de las amenazas que la llevaron a la extinción”.

El lobo gargantilla es el mayor mamífero acuático de la región, y la mayor nutria del mundo. Con cola aplanada y marcas blancas en la garganta con un patrón específico en cada individuo, se caracteriza por ser un animal principalmente diurno, social y territorial, que vive en grupos familiares de hasta quince ejemplares. Su dieta se compone en un 99 por ciento por peces, explica CLT.

Y concluye la organización ecologista: “El proyecto de reintroducción del lobo gargantilla que se inicia con la llegada de estos dos ejemplares continuará durante muchos años, hasta que pueda establecerse de vuelta una población de la especie en el Iberá y en Argentina”.