Vicente fue un hombre sencillo, amable y dedicado con pasión a su trabajo. Alegre, vivaz y optimista, cualidades que le han conferido a su pintura a lo largo de toda su carrera. Era feliz trabajando en su taller, donde todas las mañanas temprano realizaba como rito encender una vela debajo de la imagen de Ceferino Namuncurá. Le gustaba recibir allí a sus amigos y conversar con ellos mientras pintaba. Tuve la suerte de acompañarlo muchas mañanas en su tarea creadora y sorprenderme ante la rapidez y la claridad con que ejecutaba sus pinturas.
Fue un hombre generoso y bueno que realizó una pintura original, colorida y bien estructurada. Trabajaba siempre en base a series e indistintamente con acuarela, óleo y tinta. Jarras, frutas e instrumentos musicales integraban sus composiciones. Las barcas fueron otro tema recurrente en la producción artística del querido Vicente Forte, quien nació el 4 de abril de 1912 en Lanús, provincia de Buenos Aires.
Como hermano mayor a los doce años debió comenzar a trabajar en una fábrica de camas, donde también era empleado su padre, para ayudar a la economía familiar. A los 20 años solía ir los sábados y domingos a pintar a orillas del Riachuelo, en las cercanías del Puente Pueyrredón. Allí lo sorprendió un día nada menos que el gran pintor marinista Justo Lynch, quien lo motivó a estudiar en la Academia Nacional de Bellas Artes, de la cual él era profesor, y en 1935 egresó con el título de profesor.
Ese mismo año conoció a Dora, su gran compañera y amiga con quien se casó en 1938 y con quien tuvo a su único hijo: Miguel Angel, quien siempre compartió el mundo de la docencia y del arte con su padre. En 1939 integró el grupo Orión, de carácter surrealista. Conoció a Emilio Pettoruti, a quien frecuentó durante casi siete años y fue un orientador para el desarrollo de su obra, influencias que Forte ha transformado en un lenguaje propio, personal e inconfundible.
Recién a los 35 años, en 1947, realizó su primera exposición individual en la galería Callao, donde también debutara como expositor su amigo Presas. La década del 60 estuvo plena de halagos y triunfos: expuso en el Museo de Arte Moderno de San Pablo, Brasil (1961) y obtuvo el consagratorio Gran Premio de Honor en el Salón Nacional (1962). Se convirtió en uno de los artistas más conocidos y populares de la Argentina. Era un pintor muy exitoso y sus obras se vendían en apenas 30 minutos de inauguradas las exposiciones. Son recordadas sus intervenciones en Cocinando con la Chona y Almorzando con Mirtha Legrand.
En 1979 tuvo la satisfacción de que se presente un libro sobre su vida escrito por el estupendo poeta César Magrini, quien expresó: “Impetuoso, sanguíneo, y siempre haciéndole honor al apellido que lleva, y que ha traducido en eso, en fortaleza, a lo largo de una ejemplar vida de pintor”. Falleció el 7 de noviembre de 1980. Lamentablemente en las últimas tres décadas no se han realizado exposiciones de sus obras. Hoy estamos orgullosos de presentar en Zurbarán la primera exposición de Forte tras su fallecimiento.