Por Matilde Moyano

El Gobierno Nacional trabaja en un acuerdo con el Ministerio de Agricultura de China para producir en nuestro territorio una cantidad desorbitada de carne de cerdo: 9 millones de toneladas para exportar al país asiático.

El acuerdo es sobre “producción de carne porcina de inversión mixta entre las empresas chinas y las argentinas. La Argentina podría producir  9 millones de toneladas de carne porcina de alta calidad y le daría a China absoluta seguridad de abastecimiento durante muchos años. Ya llegaron a un acuerdo sobre este proyecto la Asociación China para la Promoción Industrial y la Asociación Argentina de Productores Porcinos“, indica el comunicado de prensa emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores el pasado 6 de julio. El Ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Solá, es quien lleva adelante las negociaciones de este acuerdo con el ministro de Comercio de la República Popular China, ZhongShan.

El antecedente clave de este acuerdo es la Peste Porcina Africana (PPA), una enfermedad que en 2019 llevó a una matanza masiva de cerdos en China (entre 180 y 250 millones) para evitar la propagación del virus. China disminuyó su producción porcina entre un 20 y 50 por ciento.

Organizaciones ambientalistas y especialistas repudian este acuerdo que profundizaría aún más el impacto ambiental causado por el agronegocio, ya que, además de ocupar y dañar las tierras para este fin, se potenciaría la producción de soja (para alimentar a los cerdos) y la consecuente contaminación con agroquímicos como el glifosato.

Además, como indicaron desde la organización Acciones Biodiversidad, la pandemia de Covid-19 tiene una “estrecha relación con cuestiones socioambientales y productivas, que están invisibilizadas. Al igual que ocurrió con el ébola, la gripe aviar y la porcina, el SARS y otras zoonosis, se trata de un virus que emergió por alguna de estas causas: hacinar animales para su cría industrial y/o su venta, y desintegrar ecosistemas acercando a las especies entre sí”.

La petición que junta firmas destaca que “en los criaderos industriales, los animales son sometidos a antibióticos y anti-virales para prevenir enfermedades y engordarlos rápidamente”, algo que se convierte “en un caldo de cultivo de virus y bacterias resistentes”.

“No podemos aceptar que, en nombre de la reactivación económica o en el altar de las exportaciones, la Argentina se convierta en una factoría de cerdos para China (o para quien sea). Los criaderos industriales de animales ilustran un modelo agroindustrial cruel e insustentable que no sólo genera focos de contaminación en el plano local y regional sino también se convierten en incubadoras de nuevos virus altamente contagiosos y, por ende, en fábricas de nuevas pandemias”, expresa la carta firmada por asociaciones ambientalistas, epidemiólogos, abogados e investigadores.

“Este convenio con China nos coloca aún más lejos de la deseada Soberanía Alimentaria. Nuestras tierras ahora no solo estarán ocupadas por los granos transgénicos que se exportan para alimentar animales, sino también por los galpones que encierran a esos animales, que luego terminan exportándose, mientras la producción alimentaria local, de economías regionales y producción de alimentos sanos, sigue marginalizándose. Por último, estas granjas impulsarían además una mayor demanda de soja, exacerbando un modelo agroindustrial con elevadas consecuencias sociosanitarias y ambientales”, alertaron.

La agrupación Jóvenes por el Clima, por su parte, junto a otras organizaciones sociales llaman a manifestarse a través de Twitter hoy desde las 19 bajo el lema “Basta de falsas soluciones: No queremos transformarnos en una factoría de cerdos para China, ni en una fábrica de nuevas pandemias.”