Las personas que administraban el predio no contaban con la documentación correspondiente que acreditara el origen legal de los animales, de acuerdo a lo establecido por la ley de conservación de fauna.

En el lugar también había dos ejemplares vivos de loro hablador y cuatro cráneos, dos de tigre de bengala y dos de leones. Asimismo, se investiga el posible traslado de un oso que habitaba en el predio, que habría sido trasladado de manera irregular a un zoológico.

La Fiscalía Regional 3 Circunscripción Judicial de Venado Tuerto del Ministerio Público de la Acusación llevó adelante las tareas de investigación sobre el establecimiento rural denominado “San Esteban”, en el que mantenían en cautiverio a los animales encerrados en jaulas y en mal estado.

El Ministerio de Ambiente nacional, a través de la Brigada de Control Ambiental (BCA) quedó a cargo del traslado y reubicación de los animales hallados en el interior de la finca.