Arqueólogos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) participaron de un rescate arqueológico en Tafí Viejo, al noroeste de la provincia de Tucumán, de los restos de seis vasijas que podrían llegar a tener hasta dos mil años de antigüedad, posiblemente del estilo “candelaria”, usadas por pueblos prehispánicos de la región para sus prácticas.

El hallazgo se produjo de manera inesperada, en una vivienda a la vera de “La Toma”, balneario recientemente renovado como espacio turístico de la ciudad. Según cuenta la familia propietaria, sucedió cuando se disponían a excavar un pozo para la construcción de un baño. Al toparse con uno de los restos, acudieron a las autoridades municipales, quienes posteriormente se contactaron con la Comisión de Patrimonio del Instituto de Arqueología y Museo (IAM-Facultad Ciencias Naturales e IML, UNT), presentando la denuncia formal. El paso siguiente fue notificar a la Dirección de Patrimonio del Ente Cultural, y en el marco de un acuerdo sellado entre estas dos instituciones provinciales, se iniciaron las intervenciones correspondientes.

El descubrimiento es de relevancia por tratarse de una zona en la que existen pocos trabajos sistemáticos. “Por sus características ambientales, elevada humedad y gran cobertura vegetal, resulta difícil la identificación y recuperación de restos arqueológicos en la yunga y piedemonte tucumano. Más aún, porque en este caso algunas de las vasijas se encuentran en muy buen estado”, comenta Soledad Marcos, responsable del registro documental de este hallazgo y Personal de Apoyo del Consejo en el ISES.

El rescate arqueológico, cuya actividad implica la georreferenciación del sitio, limpieza del sector y de los perfiles, recuperación metódica de los restos descubiertos, rotulación de las piezas y acondicionamiento para prever futuras roturas, estuvo a cargo de Osvaldo Díaz, María José Barazzutti, Guillermo Ortiz y Soledad Marcos, profesionales del Instituto de Arqueología y Museo, de la Dirección de Patrimonio y del Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES, CONICET-UNT).

En relación al aspecto y morfología de las piezas, Ortiz señala: “Se encontraron piezas similares en zonas cercanas y ya han sido fechadas. Corresponden a un período de ocupación temprana; aproximadamente dos mil años de antigüedad. Sin embargo, es necesario realizar estudios específicos que permitan obtener información más detallada para precisar estas propuestas iniciales”. Díaz explica el por qué: “Luego del rescate, asoman los análisis científicos preliminares de rigor, que consisten en la adscripción cultural, determinación de la antigüedad por métodos absolutos (fechado radio-carbónico u otros) y/o relativos, y la contextualización e interpretación del hallazgo”.

Por su parte, Ortiz, también responsable del Centro de Interpretación Arqueológica de Tafí Viejo (THAAUI) considera que estos acontecimientos permiten reconstruir un pedacito del pasado de las sociedades que nos antecedieron, y cree que “conocer cómo eran sus costumbres y modos de vida, ayuda a entender mejor cómo somos en la actualidad”.