Los ojos grandes. La espalda cansada. Los habitantes de Villa La Angostura, Neuquén, aún no pueden creer lo que vivieron a principio de junio cuando “se puso el cielo negro, los relámpagos duraron horas y eran de color rojo y del cielo caía barro. Parecía el fin del mundo. Y nadie nos podía explicar qué sucedía. El resumen lo repiten con el pánico todavía en el rostro, tan sólo recorrer cuatro cuadras del pequeño centro comercial del pueblo. Y en general, nacidos y criados aquí, tienen la agenda completa de actividades relacionadas con limpiar la arena volcánica. Ya pasaron más de dos meses”. La cuenta para el director de Turismo, Juan José Fioranelli, es de 130 emprendedores hoteleros que permanecieron prestando servicios,  además de restaurantes, comercios en general. Hay que estar aquí hablando con la gente para entender la dimensión del evento natural que los nacidos y criados aquí rememoran en su archivo histórico familiar como repetido en los años 60 y en 1921. “Cuando yo era chica -dice Lidia Vidal-, escarbaba un poquito en el suelo lleno de hojarasca y ahí nomás aparecía arena, la misma que vemos ahora en todas partes. Y en julio de 1921, pasó lo mismo.” Lidia trabaja en el Ente Villa La Angostura Turismo que integran emprendedores privados junto con el Estado. Y de las reuniones de los actores sociales también ha participado. Allí estuvo presente la coordinadora del Mercado del Mercosur y Centroamérica del Instituto Nacional de Promoción Turística del Ministerio de Turismo de la Nación, Marcela Cuesta, quien desplegó un conjunto de quince acciones directas desde agosto hasta noviembre para atraer mercados turísticos como por ejemplo Brasil. Es que los brasileños son para la Patagonia en invierno como la gallina de los huevos de oro. Y frente a la pérdida de la temporada nieve con cenizas y aeropuertos vedados, es que se diseñó un plan urgente de cara a la primavera y el verano 2012. Y allá fueron en la primera fecha, una semana atrás, ocho actores de la actividad turística de las zonas más afectadas desde Villa La Angostura, Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Bariloche estuvieron en la Adventure Fair, la feria de turismo brasileña más importante a la que asisten setenta mil personas de público directo con ruedas de negocios con los principales operadores turísticos. La funcionaria nacional hizo todo el raid en micro. Y visitó cada villa turística para conocer en profundidad el grado de afectación y compartir el plan de acción. Las cosas son como son. Y hasta El Federal hizo el raid actual de volar vía Esquel en Chubut (quien en 2008 sufrió los efectos de las cenizas del Chaitén y permaneció nueve meses sin vuelos) y abordar un micro hasta San Carlos de Bariloche, en Río Negro; para hacer transbordo y llegar en bus a Villa La Angostura. Todo en perfectas condiciones.

Recuperacion. Cuando uno llega a Villa La Angostura, la arena que salió desde 4 kilómetros de las entrañas del volcán Puyehue, del cordón Caulle, están allí al alcance de la mano y en todos lados, como cuando uno llega a una ciudad balnearia. Y ese paisaje arenoso, cuando no hay nieve, es lo que desesperó después del primer susto a los habitantes de esta perla top de la Patagonia. Para uno de sus principales hacedores del recorrido gourmet como Leo Morsella quien dirige La Caballeriza y Waldhaus, “Este no fue el paisaje que yo elegí para vivir -dice sin medias tintas-. Apuntaba a un destino de excelencia y hoy es el más feo del país. Lo peor es que no se le puede echar la culpa a nadie y refiere a los cuatro mil visitantes que recibía en cada temporada el lugar y ahora, con suerte hay 400”, dice sin consuelo.
A metros de su restaurante, en la Hostería Traunco, Romina Gatica sonríe y menciona a cada ave por su nombre que se acerca al patio ahora verde que rodea al hospedaje, ubicado justo frente a la Central de Bomberos que está a full. “Ahí va el zorzal y allá está el come cebos, ese de pecho amarillo”, y relata que cuando empezaron a limpiar las cenizas y la arena de los parques de cada casa “a una señora, cada vez que barría y juntaba la arena se le acercaban a los saltos los pajaritos. Como si quisieran ayudarla. Ahora ya pueden venir y comer. Ese come lombrices (señala detrás del ventanal), el otro frutitos”, cuenta. Es que Romina nació en Villa La Angostura y también sonríe cuando en los primeros días sin luz y sin agua, apenas podía escuchar la radio con pilas que justo tenía en su casa. Y era como estar todos juntos a través de la radio”, recuerda en relación a la radio local que sus dueños y periodistas no durmieron ni  un segundo transmitiendo noche y día. Incluso una noche se corrió la voz de que iba a ocurrir un terremoto y la gente se pasaba a buscar de casa en casa; como sesenta autos se amontonaron en la ruta. Nosotros ni nos enteramos porque nos quedamos sin pilas, ni pudimos cargar el celular”. Sin embargo, lo que más le sorprendió es cuando un canal de cable presentaba la nota de la semana: “Cómo conviven los porteños con las cenizas”. Y nosotros acá teníamos cuarenta centímetros de arena del volcán”. La dueña del lugar, Ana Muscara no cerró ni un día la hostería. “Tuve problemas con el agua, pero como tengo dos tanques enormes racionalicé en la primera semana y todos pudieron bañarse y utilizar el agua almacenada”, explica y aún está con rostro sorprendido de lo que les toca vivir. Mi casa está en un barrio alejado donde aún no se extrajo la arena. A media cuadra nomás, está Tinto Bistró,  uno de sus dueños es Martín Zorreguieta (hermano de la princesa de Holanda), quien también mantuvo abierto y su socio Leo Andrés permanece preparando su carta Top junto con su mujer, Natalia Mutchnik de K Plato. Casi nativa de la Villa, reflexiona y dice, “bueno hubo temporadas que se perdieron porque no hubo nieve. Ahora nos toca arena del volcán. Habrá que trabajar más y más, todo el año para salir adelante” y no pierde la sonrisa suave.  Parte de los ochocientos soldados que trabajan en toda la región afectada está aquí. El cabo Víctor Chanampa es de San Luis y lleva casi dos meses, igual que el cabo Federico Bonini que hace veinte días que trabaja aquí. Acaban de armar mil bolsones de comida para ayudar. Y sorprendidos cuentan que los primeros días cuando entraban en los barrios metidos en la montaña la gente los aplaudía. “Nos saludan como si nos conocieran de toda la vida”. Hay emosión y orgullo en los relatos. Llevan agua potable a todos los barrios. Descargan los camiones de arena. Trabajan de sol a sol. Una de las misiones del Ejército es el apoyo a la comunidad. Las tareas humanitarias”, dicen al unísono y aún no pueden creer el reconocimiento natural de la gente.
La apertura del centro de Esquí Cerro Bayo en Villa La Angostura, con nieve y sol, impartió alegría en la población. Lo mismo ocurrió la semana pasada cuando se desplegó el encanto gourmet del Ruca Malen 8vo. Encuentro de Chef en Altura. Uno de sus mentores, Peter Hyland de Antu Producciones, no baja los brazos. Protagonizó una caravana de donaciones junto con tres amigos en cuatro camionetas cargadas con pasturas, escobillones de metal, antiparras y alimentos no perecederos a principios de junio que unió Buenos Aires con Villa La Angostura. Y ahora no para con el Encuentro de Chef. El lanzamiento se hizo en el Centro de Convenciones en Angostura y el 31 de agosto se hace en Buenos Aires, al igual que la película, “Cerro Bayo”, tiene fines benéficos. Estarán todos los chef de la Angostura desde Leo Morsella; Leo Andrés y Natalia Mutchnik, como Pablo Campoy (de Las Balsas Hotel y Spa)y Fernando Capuzzi del Hotel Correntoso.  Donde un grupo de jóvenes se ha volcado a desarrollar una obra de teatro que narra los hechos vividos a partir de la explosión del volcán Puyehue y pretende recorrer diversos lugares exhibiendo la obra. Y del 31 de agosto al 2 de septiembre en el Sofitel de Buenos Aires. Hay que reservar lugar para disfrutar de la más alta cocina gourmet de la Argentina. Vuelve el glamour de Villa la Angostura.