El aviso ya fue revisado por la Dirección Nacional de Exploración y Producción, dependiente de la secretaría de Energía. Actualmente, se encuentra en manos del Ministerio de Ambiente, en la Dirección Nacional de Evaluación Ambiental.

Greenpeace realizó un pedido de información pública para conocer el análisis que está realizando el Ministerio, como autoridad competente, sobre el impacto que implica esta perforación.

El ministerio de Ambiente tiene la oportunidad de ponerle un freno al avance de la industria petrolera por sobre nuestro patrimonio natural, sentando un precedente para la protección del Mar Argentino. Está en sus manos dejar un legado en materia de protección ambiental, fundamental de cara a la emergencia climática que estamos viviendo”, sostuvo Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace.

El bloque CAN 100, frente a la costa de Mar del Plata, comprende un área de 15.000 km2 y es el bloque más grande de la Cuenca Argentina Norte. Se ubica sobre el talud continental, principal corredor biológico del Mar Argentino. Esta zona fue identificada en 2014 por un grupo de los principales científicos marinos designados por el Ministerio de Ambiente, como candidata a área marina protegida, por su relevancia para los ecosistemas marinos y para la conservación de la biodiversidad.

Equinor se asoció con Shell e YPF para la perforación de este bloque, que será el primero de aguas profundas y ultra profundas en el Mar Argentino. De capitales noruegos, esta empresa ha definido estándares para la exploración offshore que ejecuta en su país de origen. De tomarse en cuenta dichos parámetros, la exploración petrolera en esta región del Mar Argentino no podría realizarse.

Vueso agregó: “No hay manera de llevar a cabo esta actividad y a su vez proteger el mar, es una contradicción. Si hay petroleras, habrá derrames en el futuro”. Un estudio de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires determinó que, de realizarse explotación petrolera en la plataforma argentina, la ocurrencia de derrames es del 100%, y eso incluye derrames de grandes cantidades.

De acuerdo a estimaciones realizadas por Rystad Energy, a partir de 2026, la demanda de petróleo descenderá considerablemente a nivel mundial. “Continuar apostando al petróleo, es dirigir las inversiones hacia una industria que será obsoleta en el futuro cercano. Debemos realizar una transición rápida hacia las energías limpias y dejar de invadir al Mar Argentino con industrias que sólo traerán más destrucción”, finalizó la vocera.