La erupción, que cubrió de cenizas toda la Argentina, fue la más grande ocurrida en los últimos 5.000 años en la Zona Volcánica Central de los Andes (ZVC) y, por su índice de expresividad, es comparable con el volumen de material expulsado en la isla griega de Santorini (que supuso el fin de la civilización Minoica) y el doble que la del volcán Tambora, en Indonesia, al que se atribuye un enfriamiento de las temperaturas globales.

Hasta ahora se conocía la existencia de estos depósitos de ceniza en torno al Cerro Blanco pero no su origen. El volumen de roca eyectado lo sitúa entre una de las erupciones más grandes ocurridas durante el Holoceno, es decir, en los últimos 11.700 años, de acuerdo con la investigación publicada por la revista Estudios Geológicos.

Hemos podido confirmar que la erupción ocurrida en Cerro Blanco fue la que generó esos grandes depósitos de ceniza holocenos que cubren una gran área de la Puna y zonas vecinas del noroeste de Argentina“, explicó el autor de la investigación, José Luís Fernández Turiel, del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, de Barcelona, en declaraciones difundidas por la universidad.

Además, y gracias a restos vegetales presentes en los sedimentos adyacentes a las capas de ceniza estudiadas, se pudo determinar mediante carbono 14 que la erupción tuvo lugar concretamente hace unos 4.200 años.

Mediante simulaciones digitales, los autores del trabajo también pudieron reconstruir cómo fue el transporte y la caída de la ceniza. La erupción de Cerro Blanco fue de carácter explosivo y su virulencia fue tal que las cenizas quedaron esparcidas en un área de unos 500.000 km2. De hecho, se han encontrado cenizas procedentes de esta erupción a 400 kilómetros de distancia del volcán, cerca de la población de Santiago del Estero.

El presente estudio tiene su origen en un proyecto realizado con anterioridad para determinar si la presencia de grandes cantidades de arsénico de origen geológico en el agua de la Llanura Chaco-Pampeana tenía relación con los depósitos de cenizas de las zonas volcánicas central y sur de los Andes.

Participaron del trabajo investigadores de la Universidad de Palmas de Gran Canaria y del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca del CSIC en España, así como, por parte argentina, de la de la Universidad Nacional de Mar del Plata, de la Universidad Nacional de Tucumán y de la Universidad de Buenos Aires.