FuenteÑ El Día

La mayoría de los cursos de agua naturales “trae consigo” un bañado de desborde, es decir, terrenos libres a sus lados cuya función -por decirlo de un modo extremadamente sencillo- es inundarse en períodos de crecida. En el área del Gran La Plata, los arroyos que cruzan la Ciudad aún tienen en zonas rurales sectores de esas características, que continúan protegiendo el medio ambiente y evitando que los excesos hídricos entren “de golpe” en lugares habitados. Pero están en peligro. Y científicos platenses, tras un profundo estudio del arroyo del Gato, advierten que es “imperioso” hacer un registro de esas áreas y protegerlas por ley. No todo está perdido, pero si se actúa ya, avisan.

Los dos profesores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata que están estudiando los humedales cuentan que realizan un trabajo que titulan Proyecto de Investigación Orientado (PIO) “Evaluación y análisis de riesgo ambiental en el área Gran La Plata” en tres sectores del arroyo del Gato. En rigor, los bañados de desborde de ríos y arroyos “son terrenos bajos inundables asociados al curso de agua principal, capaces de acumular y retener agua durante eventos de excesos hídricos. Constituyen uno de los distintos tipos de humedales (junto con los pantanos, ciénagas, marismas y otros ecosistemas), que ofrecen invalorables beneficios a las sociedades; realizan una contribución fundamental a la salud y el bienestar humano”, precisan la directora del Instituto de Limnología “Dr. Raúl A. Ringuelet”, Nora Gómez, y el también investigador Principal de ese centro dependiente del Conicet-UNLP, Alberto Rodrígues Capítulo.

Los estudios “permitieron revalorizar el rol de los humedales”, sobre todo tras comprobar que el bañado de la cuenca alta -zona de Abasto- está “bastante bien”. Aunque, al mismo tiempo, encendieron una luz de alerta sobre su futuro si no se los protege mediante normas claras, ya que se encuentran “al límite” por la creciente y cercana presencia de invernáculos.

Luego de analizar los primeros resultados del proyecto de investigación, Gómez y Rodrígues Capítulo, junto al investigador Independiente del Conicet y vicedirector del ILPLA Darío Colautti, al becario doctoral Ignacio García y al resto del equipo del instituto, concluyeron que “ese bañado de la cuenca alta, emplazado en una zona con actividad agropecuaria, cuenta con una gran diversidad de algas, plantas acuáticas, larvas de insectos, peces y aves, en comparación con otros sitios del mismo arroyo expuestos a una mayor urbanización y modificación del cauce”.

PECES, AVES, INSECTOS

Por ejemplo, en el bañado de la cuenca alta, al que denominaron Sitio 1, hallaron alrededor de 8 especies diferentes de peces y una cantidad considerable de varias de ellas. Pero en el Sitio 2 -barrio Corazones del Retiro- sólo encontraron 4 especies y en números menores. Mientras que en el Sitio 3 -barrio La Isla, en Tolosa- apenas localizaron una especie. Pero eso no es todo, de la misma solamente dieron, para su sorpresa, con un ejemplar.

En materia de aves, en el bañado de la cuenca alta o Sitio 1 observaron 11 especies; en la cuenca media o Sitio 2, siete, y en la cuenca baja o Sitio 3, sólo cuatro.

En tanto, a la hora de hablar de los macroinvertebrados (caracoles, lombrices, crustáceos, insectos acuáticos, entre otros) dicen que apenas encontraron 4 especies sensibles a la contaminación en la cuenca alta, en el bañado, en la zona más “natural” y que es imprescindible proteger. En el Sitio 2 hay 2 especies sensibles, y en el resto del trayecto, nada de nada.

Asimismo, la flora en el Sitio 1 nos regala en verano una gran diversidad de plantas acuáticas, algunas de las cuales llegan a tener hasta 2 metros de altura o más. Los gráficos que acompañan esta nota son contundentes al respecto, hablan por sí solos.

“La cantidad de especies y ejemplares de aves y peces habla de la calidad del ambiente. Si se las observa en mayor número es porque el lugar está bien o, como en el caso del bañado de la cuenca alta del arroyo del Gato, relativamente bien. Si están allí es porque el hábitat les resulta confortable, porque tienen alimento, disponibilidad de oxígeno y agua de calidad aceptable para subsistir. Pero abajo van desapareciendo porque la vegetación desaparece y la polución aumenta. Si no atendemos esa situación perderemos lo que tenemos”, describe la doctora Nora Gómez.

FILTRO VERDE

Los investigadores resaltan: “Asimismo fue posible comprobar la importante capacidad del bañado para actuar como “filtro verde”, reteniendo nutrientes y otros contaminantes y mejorando así la calidad del agua”.

“Este tipo de humedales cumple también la importante función de retardar el flujo del agua durante las crecidas, y de este modo atenuar el efecto desfavorable de las inundaciones durante los períodos de lluvias intensas aguas abajo”, subrayan.

Pero advierten que “la creciente perturbación a la que están siendo sometidos en la región (zanjeos para secar el terreno porque el agua molesta a los agricultores, emprendimientos inmobiliarios) requiere que, en el corto plazo, sean inventariados y se realice un diagnóstico acerca de su estado con el fin de preservarlos, y en los casos que corresponda, rehabilitarlos”.

Con fondos del CONICET y de la Universidad platense, el equipo del ILPLA encaró este estudio sobre el arroyo del Gato “ajustándose a presupuesto”, aunque los científicos aclaran que el relevamiento, registro y protección legal de los humedales debe abarcar a todos los cursos de agua del área del Gran La Plata.

También resaltaron que otros centros de investigación participan del proyecto, cada uno en su especialidad. Por ejemplo, el CEPAVE se encuentra analizando el tema de la parasitosis en cada sitio relevado. Y lo mismo cuenta para los demás institutos que componen la Red de Estudios Ambientales del CONICET platense involucrados en el proyecto.

La urgente necesidad de inventariar y proteger los humedales importan medidas “fundamentales para que los sectores de las cuencas media y baja, en las cuales se están realizando obras hidráulicas, reciban aguas de mejor calidad, cuenten con áreas para amortiguar los pulsos de crecientes y dispongan de un reservorio de fauna y flora aguas arriba capaz de proveer organismos para re-colonizarlos”, dicen esperanzados los científicos.

Y es que si bien avisan que hay que actuar con premura y decisión, y que la Región cuenta con sobrados recursos humanos para ponerse a trabajar en la recuperación de los cursos de agua, no dejan de señalar que “no considerar estas cuestiones o retardar las decisiones para preservarlos es exponer a la sociedad a situaciones de vulnerabilidad creciente debido a la progresiva pérdida de los servicios beneficiosos que prestan los bañados”.

SIN TIEMPO QUE PERDER

No todo está perdido. Se puede. De hecho, cuentan en el Instituto de Limnología -que funciona en bulevar 120 y 62- que la inmensa mayoría de los becarios que se van sumando se tiran de cabeza a trabajar en este tema, porque ven que es posible y no quieren, como nadie, que se pierda la oportunidad.

“En Europa hay ejemplos de rehabilitación de cuencas prácticamente muertas. Es decir que ir saneando las cuencas media y baja de los arroyos de nuestra zona, con el tiempo es posible. Mejorar el agua de esos sectores no es una utopía, pero pasaría a serlo si ya mismo no se protege en un 100% los bañados situados arriba, en áreas rurales”, rematan. La Plata sufrió una histórica inundación, cuyas heridas aún están abiertas, todavía está a tiempo la ciudad de trabajar para cuidar su medio ambiente.