La arquitecta Karina Bahamonde creó Triskel, una “empresa con una perspectiva de género disruptiva para un sector de la economía históricamente vinculado al trabajo masculino“, explicó y detalló que “participamos de la licitación como cualquier empresa y a la hora de decidir con qué personal trabajar apostamos a trabajar con mujeres. No quiere decir que no voy a trabajar con hombres pero la idea es visibilizar la problemática y a las mujeres trabajadoras de la construcción que quieren trabajar como obreras“.

Se trata de la primera obra de estas características ejecutadas en la capital provincial, para la cual se contrató a dos obreras, una mujer y una persona trans.

“Esta acción se enmarca en mi lucha feminista y gracias al trabajo que viene desarrollando la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) con el tema de la inclusión de género en las obras”, explicó a Télam Bahamonde.

En este sentido se adecuó todo lo necesario para trabajar desde la inclusión, preparando la señalética que usualmente está referida al género masculino y abasteciendo a las trabajadoras con la indumentaria necesaria para poder trabajar en obras. “Históricamente la cartelería está identificada sólo con el hombre como el único que trabaja en una obra. No hay inscripciones de mujeres trabajando o de personas trabajando”, indicó Bahamonde.

“Las compañeras me ayudaron a encontrar un ícono sin género. Ese fue un gran paso. Y la indumentaria es muy difícil también de conseguir para mujeres. Es importante que se empiece a plantear esta situación”, precisó y aseguró que “con esta obra vamos a mostrar que todes podemos trabajar en construcción“.

Según relata su impulsora, se propuso generar un espacio para “la inclusión y visibilización de mujeres y otras identidades de género en la construcción”.

“Tuvimos esta iniciativa por la lucha de mujeres y disidencias que nos mueve a todas, a todos y a todes. ¿Por qué no trabajar con mujeres?“, se preguntó la arquitecta. “Esto se lo planteé a los compañeros y compañeras de la Uocra que recibieron la noticia con mucho agrado y manifestaron su alegría por esta iniciativa. Eso me generó mucha estabilidad porque esto es algo muy nuevo, más en la Comarca”, añadió.

“Poder implementar estos puestos de trabajo con personas que siempre fueron invisibilizadas, enfatizando que las mujeres siempre fuimos, somos y seremos parte de la historia y nos tienen que reconocer como tal”, remarcó.

Por su parte, el intendente de Viedma, Pedro Pesatti, destacó que “es la primera vez en la historia de Viedma que una obra pública está protagonizada ciento por ciento por mujeres y personas con identidad de género disidente”.

El jefe comunal adelantó que envió al Concejo Deliberante local un proyecto para nombrar una plazoleta como “de las Mujeres y Disidencias”, “en honor a este grupo de trabajadoras que abren un camino en la reivindicación de sus identidades”, completó.