Hasta el 11 de febrero, la travesía intentará por dos caminos distintos acceder al espejo de agua que el magnate inglés Joe Lewis tiene cercado, a pesar de las sentencias judiciales que determinaron que el acceso y navegación debe ser de uso público.

El empresario británico, uno de los hombres más ricos del mundo, adquirió en 1996 el predio de 12 mil hectáreas, al sur de la provincia de Río Negro, que encierra al Lago Escondido, aunque la compra se encuentra investigada por la Justicia. El acceso al lago está cercado por tranqueras y alambre de púas en todo el perímetro.

Impulsada por la Fundación Interactiva para Promover la Cultura del Agua (FIPCA), rescatistas, bomberos voluntarios, docentes y vecinos emprenderán primero la travesía por el denominado Camino de montaña, conocido como Cajón del Azul y, al mismo tiempo, otro grupo de más de 200 personas intentará llegar al lago a través del Camino de Tacuif. En el trayecto acamparán en inmediaciones a la mansión del empresario.

“Vamos a ir con seis kayaks para intentar llegar a la isla que hay dentro del Lago Escondido“, indicó durante una conferencia de prensa brindada junto a distintos espacios sociales, gremios y organizaciones políticas en la sede de la Federación Gráfica Bonaerense, Julio Urien, presidente de FIPCA, quien recordó que en la edición anterior de la marcha “hubo forcejeos que terminaron en la caída al lago de dos compañeros”.

Por su parte, el sacerdote Francisco “Paco” Oliveira, del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres, afirmó que “el Lago Escondido es de todas, de todos y de todes les argentines” y que “no puede ser que Joe Lewis lo tenga como una propiedad privada. Ya se fue Macri, su amigo, que le daba el paraguas político, ahora no hay excusas para que el lago pueda ser de todos”.