Najash rionegrina es una antigua serpiente de menos de dos metros de largo, la cual tenía patas bien desarrolladas que le habrían sido útiles para moverse o, tal vez, para anclarse contra la tierra al atacar. El nuevo hallazgo de su rostro ilumina aspectos desconocidos de la evolución del cráneo de las serpientes.

Los primeros fósiles de Najash fueron encontrados en 2001, pero nunca se había encontrado el cráneo, explicó el doctor Sebastian Apesteguía, investigador de la Fundación Félix Azara (Universidad Maimónides) y del CONICET.

Najash era una serpiente sin cabeza. Hasta que, en la expedición de 2013, se produjo el esperado hallazgo. “Aquel año, nos acompañó en la expedición un estudiante de Ciencias Biológicas de la UBA, Fernando Garberoglio, y él dio con un fósil increíble al levantar una pequeña piedrita; tenía el cráneo completo de Najash con todo el rostro, con las orbitas de los ojos, e incluyendo algunas vertebritas del cuello”, relató Apesteguía.

El estudio detallado del rostro de Najash es fundamental para entender la evolución de las serpientes no solo en Sudamérica, sino en todo el mundo”, aseveró el paleontólogo. E indicó: “No es la serpiente más antigua, porque ahora sabemos había desde el Jurasico superior, pero es sin dudas la más completa y la mejor preservada”.

La famosa sonrisa de la Mona Lisa es observable en dos dimensiones. Pero no se podía hacer lo mismo con los fósiles de aproximadamente 100 millones de años de antigüedad que se conocían de las serpientes de Medio Oriente.

Según explicó Apesteguía, “las serpientes de Medio Oriente son de ambientes marinos y su preservación es bidimensional, es decir, están preservadas como si fuera una fotocopia del fósil, en tanto que las de Sudamérica, en especial Najash de La Buitrera, están conservadas tridimensionalmente, por lo que podemos agarrar cada huesito y analizarlo en todos sus lados”.

Y así como la Mona Lisa, dicen, tiene una sonrisa misteriosa, la sonrisa de las serpientes antiguas mantuvo un misterio muy grande para los expertos en estos animales fósiles hasta el descubrimiento del cráneo de Najash.

Las serpientes de Medio Oriente están completas en sus dos dimensiones desde la cabeza hasta la punta de la cola, pero, con el hallazgo del rostro de Najash, podemos analizar un hueso del pómulo que aparece por primera vez”, valoró el paleontólogo. Y agregó: “Era un hueso muy discutido, porque en los fósiles bidimensionales no se entendía qué hueso era”.

Respecto a la boca y a la apertura de la misma, el doctor Apesteguía afirmó que este nuevo fósil “permite entender parte de los caracteres craneanos que son comunes en las serpientes actuales para que puedan abrir su boca mas grade que su cabeza, sea para comer un huevo o un animal mucho más grande que su cuerpo, por ejemplo”. “Esto no lo podían hacer las serpientes antiguas, no podían abrir sus bocas de semejante manera, pero sí tenían los inicios de esas características”.

 

Fuente: Agencia CTyS-UNLaM