Se trata del primer ejemplar de este reptil encontrado con cabeza desde que se realizan estudios paleontológicos en la zona, hace más de veinte años. La comparación de los restos craneales encontrados con los de tortugas actuales y fósiles fue la clave para determinar que se trataba de una especie no descubierta hasta ahora.

La nueva especie fue bautizada como buitreraensis en referencia a un género ya conocido de tortugas quélidas que habitaron la Patagonia durante el Cretácico y al lugar donde fueron hallados los fósiles.

“Las características principales que definen a esta nueva especie son las asociadas al cráneo, como la presencia de un foramen retropterigoideo grande y una zona de adherencia muscular sobre el basiesfenoides muy desarrollada. Ambas morfologías no han sido observadas hasta el momento en ningún cráneo de tortuga quélida, actual ni fósil”, explica Ignacio Maniel, investigador asistente del CONICET en el Instituto de Evolución, Ecología Histórica y Ambiente (IDEVEA, CONICET – UTN FRSR) y uno de los científicos que lideró el grupo junto a Marcelo de la Fuente y Sebastián Apesteguía, también investigadores del Consejo.

tortuga

Además del cráneo casi completo y en excelente estado de conservación, los investigadores encontraron restos de vértebras cervicales, del caparazón y del esqueleto apendicular. La edad del hallazgo fue calculada a partir de dataciones radiométricas realizadas sobre zircones de una toba volcánica que aflora en la zona del descubrimiento.

“Las tortugas se hallan en depósitos de río intercalados con dunas, donde se preservan rellenos de cuevas de invertebrados. Respecto de los restos fósiles pudimos observar que las características morfológicas observadas en Prochelidella buitreraensis se corresponden con los identificados en tortugas modernas que viven en hábitat de agua dulce”, detalla el investigador.

De aquí en adelante, los investigadores seguirán trabajando en la zona para tratar de complementar el holotipo y evaluar la variabilidad morfológica de la nueva especie hallada.Los trabajos en esta localidad se vienen realizando a lo largo de los últimos veinte años gracias al apoyo de organismos nacionales como el CONICET, la Agencia y la Secretaría de Cultura de Río Negro e internacionales como National Geographic y Jurassic Foundation, entre otras, que prestaron subsidios y permisos para desarrollar esta actividad. No quedan dudas de que este lugar ha dado basta información de la fauna del pasado y nos queda mucho por descubrir”, concluye Maniel.

Fuente: CONICET