El proyecto busca sumar árboles nativos al arbolado urbano hasta llegar al 50% del total de las especies que pueblan veredas y espacios verdes de la ciudad.

Ferrero fundamentó la idea tanto en la importancia de la forestación como herramienta para controlar el cambio climático, como en la necesidad de recuperar los ecosistemas naturales propios de la zona: “En Rosario la escasa presencia de flora autóctona está relacionada con la herencia cultural europeizante que dominó el urbanismo durante muchísimos años”, explica y agrega que las plantas nativas “están mejor adaptadas al clima, son menos propensas a plagas y atraen a la fauna local”.

El proyecto, que ya fue votado y aprobado por el cuerpo legislativo rosarino, explica que a partir de ahora el plan de forestación local deberá incluir especies nativas “de manera progresiva” hasta llegar “a que el 50% de las especies utilizadas sean nativas”. Para esto, Rosario cuenta con un vivero municipal de árboles nativos  que permitirá recuperar biodiversidad.

Según el último relevamiento de las especies del arbolado público de Rosario, la ciudad cuenta con más de 420.000 árboles en espacios verdes y veredas. Se estima que hay unos 220.000 ejemplares distribuidos en las veredas de las 15.863 calles de la ciudad. Ese trabajo explica que la especie con más cantidad de ejemplares es el fresno con 76.400 árboles, seguido por el plátano (11.519), el crespón (10.092), el liquidambar (7686), el jacarandá (6731) y el lapacho (3435), ninguna de ellas nativa de la eco región donde se encuentra la ciudad (el jacarandá y el lapacho son del norte de Argentina).