La Bajada es un viejo barrio ferroviario en las afueras de Rosario, conocido en todo el mundo por ser la cuna del mejor jugador de fútbol en la actualidad: Lionel Messi, quien nació y pasó su infancia allí. Vecinos del astro decidieron pintar veredas, tapiales y cordones con los colores de la bandera nacional y el número 10 que caracteriza a “Leo” Messi.

“Nos juntamos todas las tardes unos seis o siete amigos del barrio y de Lío y se nos ocurrió ponernos a pintar para el Mundial”, comenta a la prensa Alejandro Luis Fernández, quien vive a una cuadra de la casa natal de Messi. “Él es especial, pero también nació en un barrio especial, de gente que hace estas cosas“, agrega “Pelu”, como es conocido Fernández.

El barrio es un típico caserío donde viven trabajadores de clase media. Está en el sur de Rosario. Las pintadas que hicieron los vecinos se realizaron en el llamado “Cuadrado Mágico de Lío“, un perímetro de alrededor de siete manzanas por donde transitaba en su infancia el “10”.

“En el barrio lo bancamos a muerte al Leo. Hay que bancar e ir para adelante. Por más que no se gane o se pierda, a Leo lo banco como venga”, afirma “Pelu”. El barrio tiene un diseño caprichoso de callejuelas que se presentan como laberínticas. “Si salimos campeones, el Monumento a la Bandera va a ser un lugar de paso, pero el barrio va a ser la peatonal Córdoba porque todo el mundo va a querer venir a sacarse una foto”, sostiene con ilusión “Pelu”.

En una de las calles del barrio está el desaparecido La Bajada Fútbol Club. Allí pintaron un gran mural y tres enormes números 10 sobre un fondo celeste y blanco. El equipo de “pintores” también está compuesto por Federico García, amigo y vecino de “Pelu”. “El día antes a empezar con todo esto, él pasó por mi casa, me explicó lo que quería hacer y no dudé en acompañarlo. Como siempre, apoyando a mi amigo para hacer cosas en el barrio”, agregó.

La panadera del barrio, Verónica Marcos, también participa de la movida. “Cuando era chica vivía enfrente de la casa de los padres de Lionel y me acuerdo que él estaba todo el día pateando la pelota contra el portón y no dejaba dormir a los vecinos”, recuerda. “Mi hijo tuvo un problema grave de salud, un ACV del que salió y quedó bien, y los Messi fueron a verlo y la mamá nos ofreció ayuda. Un día vino Lionel en uno de esos autos negros polarizados, bajó el vidrio y saludó”, concluyó.

La Bajada, pintado con los colores de la bandera, no descansa. El Mundial es movilizante y otra vecina al ver cómo quedó el barrio se entusiasmó y organizó un encuentro de muralistas para continuar pintando las paredes del barrio.