Hace un año Germán Kaiser, Nicolás Mucci (del Grupo de Biotecnología del INTA Balcarce) y Adrián Mutto (de la Universidad Nacional de San Martín), tres jóvenes investigadores, lograban crear el primer bovino genéticamente modificado al que le incorporaron dos genes humanos que le permitiría producir una leche semejante a la materna. “Rosita-ISA” (tapa en la edición 327 de El Federal), como bautizaron a la ternera, nació el 6 de abril de 2011 en la sala de neonatología montada en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Balcarce. Después de un año, “Rosita-ISA” vuelve a ser noticia. Esta vez, porque los técnicos que trabajaron en el proyecto confirmaron la presencia de las dos proteínas de origen humano en la leche producida por la ternera clonada, que otorgan propiedades características de la leche materna. Los genes que se insertaron en la ternera (la lactoferrina y la lisozima humanas) otorgan propiedades que son características de la leche materna.
   Rosita ISA –llamada así por el acrónimo compuesto por la “I” de INTA y la “SA” de San Martín– es el primer bovino bi-transgénico en el mundo capaz de producir leche maternizada, un logro del INTA junto con la Universidad Nacional de San Martín.
   La noticia se confirmó tras realizar tareas de inducción artificial de la lactancia. Este procedimiento permite simular, mediante hormonas, la última fase de gestación de la ternera, lo que incluyó el desarrollo mamario y producción de leche. Esta inducción se efectuó con el propósito de adelantar su producción de leche sin la necesidad de esperar a los 26 meses de vida, edad en la que podría reproducirse. “Esta investigación no busca reemplazar el vínculo madre-hijo durante la lactancia, sino que está destinada a aquellos lactantes que, por distintas razones, no tengan acceso a la leche de sus madres”, dijo el médico veterinario Germán Kaiser. Pero para que este producto esté en las góndolas, habrá que esperar, porque aún quedan estudios por realizar que confirmen que la leche de la ternera es activa y saludable para el consumo humano, y el desarrollo de un marco legal que ampare a los alimentos provenientes de animales genéticamente modificados.
   El proyecto que creó a “Rosita-ISA” comenzó en el 2003, cuando los investigadores comenzaron a desarrollar un animal transgénico, que tuviera la posibilidad de producir una leche mejorada de alto valor nutricional, que industrialmente pudiera ayudar a las madres incapaces de amamantar a sus bebés, o que no deseen utilizar tratamientos médicos.  
   La ternera tiene actualmente un año y dos meses de vida y un perfecto estado de salud. “Rosita-ISA” pesa 290 kilos y disfruta de alfalfa y alimento balanceado en la estación del INTA Balcarce. Un buen motivo para brindar…con leche.