Texto: Leandro Vesco – Fotos: Gentileza Guadalupe Reguera

Hay sueños que nacen protegidos y con luz propia. Se forman en charlas bajo el cuidado de las estrellas y en las horas solitarias de la noche, el grupo de amigos que decidió reabrir la “Pulpería el 60” en Saavedra tuvo sin saber esa suerte: restauraron una vieja pulpería y desde los cimientos de este edificio centenario nació una idea brillante que se materializó este último fin de semana cuando se hizo una peña que reunió a todos los amantes de estos templos de la amistad y el canto.

La “Pulpería el 60” está en Saavedra, una pintoresca localidad del sudoeste de Buenos Aires que tiene la gracia natural de estar dentro de una ruta escénica, que incluye las sierras Cura Malal. Es un lugar de alta maravilla que deslumbra y regocija, tiene 2000 habitantes y hace poco entre todos lograron hacer que el tren de pasajeros que pasaba por allí se detuviera en la localidad, de esta manera sus habitantes están conectados con Buenos Aires y Bahía Blanca, el pueblo tiene con qué. La Pulpería está en las afueras, allí donde la ruta se pierde en un horizonte meduloso. A un costado del camino, se ven luces, se oyen risas y los rasgueos de una guitarra, podríamos decir que retrocedimos un siglo cuando estos lugares estaban así todos las noches, pero felizmente estamos en la era Smart, aunque dentro de unas paredes que le dicen no a la conectividad y si a la comunicación verdadera: la que está hecha de palabras y gestos.  

A un costado de la Asociación Rural de Saavedra, la Pulpería hoy brilla, con una apariencia antigua que le sienta muy bien, el nombre es un homenaje a la noche que se reinauguró, con motivo de cumplirse los 60 años de esta institución campera. Hace unos años Guadalupe Reguera, Cecilia Moro y un grupo de amantes del folclore tuvieron esta intuición: darle al pueblo un espacio nuevo recuperando uno que estaba cerrado, clamando por atención. Así nació esta “Pulpería El 60”, las peñas son el master plan que logran recuperar la alegría del lugar.

La peña que se hizo el pasado fin de semana fue una muestra de cómo para llevar adelante una idea sólo se trata de convicción y voluntad, con un boca a boca que es el método de comunicación que la pulpería instala, el programa proponía llegarse hasta allí y hacerse cargo del micrófono y de una guitarra. Lo demás vino solo con la magia de la noche serrana. “Se armó lindo, canto una amiga nuestra, Florencia Zabalaga; hubo varios cantantes de folclore, como Facundo Orona, Mariano Palma y Mariano Venchi. Un bombista, vecino del campo, Agustin Daverio. El Negro Lagos, de Capital. Ines de Ruschi de Chacabuco. Amenizo la fiesta Pucho Lopez. Cantaron por separado y compartieron temas también, todo improvisado, muy lindo” La pulpería y la energía de quienes la recuperan atrae gente. “Vinieron amigos de Chivilcoy, Bolivar, La Plata y Bahia Blanca. Gente  de 17 de Agosto, Capital, hasta Valparaiso. Ademas de gente de la zona”, nos cuenta Guadalupe.

Las mesas, además de ser las plataformas ideales para el encuentro y la charla, tuvieron, como no podía ser de otra manera, la grata compañía de los productos del territorio: picadas y lomitos, maridados por la cerveza casera Pi Hue. Todo hecho en el Distrito, por manos locales que conocen de cerca la mirada inquieta de la esperanza, haciendo visible el mayor sentimiento que despierta esta gesta: la de traccionar todos juntos, reforzando la identidad de una tierra que quiere expresarse y mostrar sus atractivos y tradiciones. El turismo rural es un camino que comienza a recorrerse en Saavedra, los grupos Campo Vivo y Sierras y Pampa de Cambio Rural de INTA, reúnen a los emprendedores que están motorizando la recuperación de las pequeñas localidades promoviendo proyectos turísticos sustentables.

Lo más importante fue que nos divertimos y la gente creo la paso bien”, confiesa Guadalupe. “Queríamos rescatar el lugar y devolverle la vida, la pulpería siempre fue un lugar de reunión, así que como no había ninguna en Saavedra, decidimos hacerla”, comentó Cecilia Moro, otra de las hacedoras de este sueño. La vieja tapera estaba destruida, pero se mantenía en pie con el orgullo de haber sido útil en el pasado. Cuando el mostrador y las paredes ya estaban dejando en el olvido las voces y los pasos, este grupo de jóvenes decidió abrir las puertas, limpiar el lugar y volverlo a la vida. Simple, y tan fuerte.

De a poco, esta recuperación se va afianzando, la gente del pueblo y de toda la región sabe que a un costado de la ruta, en las afueras de Saavedra hay una pulpería donde un grupo de jóvenes organiza peñas para cantar y bailar, reír y compartir charlas. Antes, este mismo lugar estaba oscuro, hoy hay luz y se oyen voces. Las cosas no están tan mal en esta parte del mapa.