El gobierno del Chubut anunció que en julio quedará habilitada una cava, ubicada 20 kilómetros al oeste de Comodoro Rivadavia, donde se dispondrán las 5.000 toneladas anuales de residuos provenientes de la actividad pesquera que en la actualidad se vuelcan en el basural.

El subsecretario de Gestión Ambiental de Chubut, Ariel Gamboa, sostuvo que “se están haciendo por ahora los trabajos previos, que consisten en impermeabilizar con arcillas el suelo de la depresión en la que se volcarán los residuos para hacer un relleno sanitario controlado y que el lixiviado no se filtre a las capas inferiores“.

En la actualidad los desechos de la actividad pesquera, en su mayoría descarte del desviscerado de merluza y langostino, se arrojan en el basural a cielo abierto que se ubica entre Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, es decir el conglomerado urbano más poblado de la provincia del Chubut.

El desecho del pescado es un serio problema ambiental porque son grandes volúmenes que llegan sin ningún tipo de tratamiento y se descomponen a cielo abierto. Los más perjudicados con la situación actual son los pobladores de la villa turística de Rada Tilly, en particular cuando el viento dominante hace llegar los efluvios del basural que suelen ser más fétidos cuando toman contacto con el fuego, sobre todo el desecho de langostino (la cáscara, cabeza y cola).

La intención es que el descarte de la industria pesquera sea llevado a una cava de fácil acceso por la ruta provincial 26, cedida por una petrolera, la cual está acondicionada con alambrado perimetral y portones que aseguran que allí solo ingresarán los transportistas habilitados.

El gobierno procura una mejor solución, que es la instalación de una planta de harina de pescado, para la cual estaría trabajando el Ministerio de Desarrollo Territorial.

El problema de los desechos de pescado lo tienen también otras poblaciones de Chubut, particularmente su capital, donde existe una gran actividad de la denominada “flota amarilla” en Puerto Rawson.

En esa ciudad se llegó a pensar incluso en congelar los residuos para evitar que se pudran y así, en bloque, remitirlo a otras ciudades donde las productoras de harina de pescado funcionan, aún haciendo los 1.200 kilómetros que separan a esta ciudad de Mar del Plata, donde existe forma de reaprovechar el descarte pesquero.

Fuente: Telam
Fotos: Marcelo Arias