El próximo miércoles 1 de julio a las 19 se realizará la apertura de la muestra fotográfica Salta desde el Tren a las Nubes, en la Casa de Salta de la Ciudad autónoma de Buenos Aires (Diagonal Norte 933), obra realizada por el fotógrafo Carlos María Vergara.

La muestra permanecerá habilitada durante todo el mes de julio y formará parte del espacio que brinda de manera permanente la Casa para que artistas exhiban sus obras. Esta inauguración coincide con el lanzamiento oficial de la temporada del Tren a las Nubes, recientemente refaccionado.

Se exhibirán un total de 16 fotografías y el video filmado con drones que es furor en redes sociales, que podés mirar acá: 

Este emprendimiento ferroturístico Tren a las Nubes, hoy de renombre mundial, nació por iniciativa de las autoridades del Ferrocarril General Belgrano. El 16 de julio de 1972 se realizó el primer viaje oficial turístico, lo que se mantuvo hasta 1990, cuando los ferrocarriles del Estado fueron privatizados. Desde 1991 hasta 2014 el emprendimiento permanece en manos de capitales privados salteños. En Julio del 2014 el gobernador Dr. Juan Manuel Urtubey decidió crear la sociedad del estado Tren a las Nubes SFTSE para brindar un servicio bajo estándares de calidad y seguridad internacionales.

El tren más asombroso del mundo asciende a 4.200 metros de altura en un recorrido de 217 km hasta el Viaducto La Polvorilla. Parte de la ciudad de Salta a 1.187 msnm, atraviesa el valle de Lerma para introducirse en la Quebrada del Toro y llegar hasta la mágica Puna. 

Es uno de los tres ferrocarriles más altos del mundo, que atraviesa vertiginosas montañas de la Cordillera de los Andes entre paisajes increibles. La cantidad de rulos, viaductos, túneles y otras sinuosidades que recorre el tren se debe a que el autor del proyecto, el ingeniero estadounidense Richard Maury, tomó partido teniendo en cuenta el principio de adherencia de las ruedas del tren a las vías y por las leyes de la física, desechando el sistema mecánico de cremallera comúnmente usado para que las formaciones ferroviarias puedan trepar con solvencia las alturas. No utiliza ruedas dentadas, ni siquiera para las partes más empinadas de la subida, porque las vías están dispuestas de una manera peculiar circulando por un sistema de zig-zags y espirales.