Se trata de un ejemplar macho de cóndor andino. Fue liberado en el camino a Huañinchay, a pocos kilómetros de la localidad salteña de Cafayate, luego de ser rehabilitado como parte del Proyecto de Conservación del Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires.

“Wak’a”, el nombre que recibió de sus cuidadores y que significa “lugar sagrado”, fue encontrado sin poder volar y con signos de envenenamiento en la zona de Cóndor Huasi (Salta), según indicó un comunicado del Ecoparque. Luego de estudios y controles sanitarios, el equipo técnico pudo rehabilitarlo para su liberación.

La suelta del cóndor andino se concretó en un peñasco del paraje salteño Mal Paso, cerca de Cafayate, ante la mirada de unas 200 personas. Allí hubo una ceremonia ancestral a cargo de la comunidad originaria de El Divisadero, acompañados por la fundación Ecos de la Patria Grande.

El ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires, Eduardo Macchiavelli, aseguró que “éste es el cóndor número 179 reintroducido a la naturaleza gracias a los esfuerzos de nuestro equipo de veterinarios, cuidadores y educadores“, y recordó que “desde que nos hicimos cargo de Ecoparque ya recibimos más de 1.000 animales en nuestros Centros de Rescate y continuaremos trabajando para conservar nuestra fauna autóctona”.

Honrado por los pueblos originarios de Sudamérica, quienes lo consideran un nexo sagrado entre los hombres y el cosmos, el cóndor andino es el ave voladora más grande del mundo, mide 1,20 metros de altura y 3 metros de envergadura alar, llegando a pesar 12 kg.

Su función ecosistémica es muy importante, ya que al consumir carroña elimina fuentes de contagio de enfermedades o focos de contaminación. Pero al mismo tiempo, pueden encontrar la muerte, ya que algunos ganaderos utilizan venenos como pesticidas para eliminar animales predadores como zorros y pumas, pero que afecta a los cóndores que bajan de las alturas para alimentarse de estos.