“A mí ya no me devuelven a mi nena”, expresó a Télam Luis Montes, el papá de la beba fallecida en gestación, y consideró que su hija murió por falta de atención médica.

Montes relató que en la madrugada del domingo, su señora comenzó con dolores, por lo que decidieron ir a la sala de auxilios de Padre Lozano. “Caminamos un kilómetro, despacito. Llegamos y resulta que no estaba el enfermero. Los policías de Padre Lozano son inhumanos, porque estaban parados viendo si moría o no, sin ser capaces de dar una mano”, indicó el hombre, quien reside en la misión wichi Salim, a unos 30 kilómetros de la localidad de Embarcación.

Ante esta situación, Montes llamó al Sistema de Emergencias 911, cuyo personal le facilitó la comunicación con el hospital de Embarcación, cuyo personal le indicó que enviarían una ambulancia. “Pasó una hora y nada. Mi señora ya se estaba desmayando y la ambulancia seguía sin venir”, explicó el hombre, quien en ese momento entró en desesperación, porque no podía hacer nada ante el cuadro que estaba viviendo en las afueras de la salita de Padre Lozano.

Esta situación se da en un contexto en el que el norte salteño fue declarado en emergencia sanitaria luego de que se reportaran los fallecimientos de ocho niños de comunidades originarias por desnutrición y deshidratación, algo que obligó al Gobierno nacional a anunciar la ejecución de obras que permitirán el abastecimiento de agua a 500 familias para consumo y riego de huertas.

En paralelo, un fiscal penal abrió una investigación de oficio para establecer la causa de muerte de al menos trece niños entre el 1 y el 27 de enero pasado en la localidad de Santa Victoria Este.