En Lima, a 20 km de Zárate, incentivan a las abejas para que polinicen la flor de los arándanos y adelanten su cosecha. “Las incentivamos a través de un jarabe de azúcar y agua y polivitamínicos, así le damos la sensación de que hay entrada de néctar. Entonces, la reina pone más huevos. Al poner más huevos, se generan más cantidad de individuos y se despierta la necesidad de buscar polen. Cuando salen, se topan con la flor de arándano”, explica David Basbus, productor y presidente de la Cooperativa Apícola. En Lima y en Zárate hace diez años se plantaron arándanos. El fruto granate se transformó en una actividad tan productiva, que en la zona llegaron a ser casi cincuenta los que trabajaron la fruta y sembraron más de trescientas hectáreas. Por entonces, los números treparon por una demanda específica. “Hace una década se trabajó para abastecer el mercado de Estados Unidos. Eran inversionistas que apostaron a este negocio. En un momento el negocio se cayó y se abandonó la compra. Hoy quedan pocos productores, pero los seguimos incentivando de muchas formas. No solamente se dedican al arándano, también preparan el vivero para ofrecer plantines. Es una cadena de negocios. Está el que produce el arándano y el que le hace los servicios de la tierra. Estamos gestando la ruta del arándano entre Zárate y Lima para que el producto se identifique con el origen y así diseñar un circuito turístico”, desliza Walter López, director de asuntos agrarios de Zárate. El objetivo es reflotar el negocio del berry con una ruta gourmet que confluya con la ruta del vino en Villarino y Saldungaray; la del queso en Suipacha y de otras producciones alimenticias que motiven la atención turística en la provincia de Buenos Aires. Algunos establecimientos ya integran la ruta del Arándano. Ofrecen al viajero visitas guiadas, paseos a caballo o en antiguos carruajes y degustaciones. En Finca Guadalupe, en el kilómetro 170,5 de la Ruta 9, se realizan caminatas guiadas por la plantación, degustaciones y ventas de productos gourmet. En el partido de Zárate, otro de los destacados es el Establecimiento Berry Well (Camino de las 7 Vueltas), situado a 600 metros del kilómetro 97 de la Ruta 9, con visitas guiadas, degustación, venta de arándanos y frambuesas. A tres kilómetros está Indigo Star, que también permite recorrer plantaciones.

El arándano argentino. El cultivo de arándano tiene en Argentina una gran ventaja: la producción comienza en noviembre, precisamente cuando en el Hemisferio Norte (los principales consumidores) hace dos meses ya han terminado la cosecha y carecen de frutos frescos. Hasta 1997, el Hemisferio Sur participaba en contraestación con unas 1.690 hectáreas (2.58% del total del área productiva mundial). La participación chilena era de unas 900 hectáreas (53% sobre el total plantado en el Hemisferio Sur). En USA se produce el 98,5 % de los blueberries mundiales durante los meses del verano, mientras que el 1,5% restante se importa del Hemisferio Sur. Argentina es el primer país de la región en entrar en el mercado internacional en contraestación, y el hecho de impedir que se pierda la fruta primicia por daños de heladas tardías puede asegurar los mejores precios. Los arándanos en Estados Unidos constituyen un megamercado de 262 millones de consumidores, destacándose no solo como fruto comestible, sino también en medicina (antioxidante, vásculo-protector, antiséptico urinario), industria de colorantes, pastelería, mermeladas, conservas y hasta golosinas. Otros países consumidores son Italia, Inglaterra, Alemania, Holanda y Japón. A partir de 1994 Estados Unidos habilitó el ingreso de arándano fresco argentino a sus mercados. La exportación de arándanos se realiza por los aeropuertos ubicados al norte de Baltimore, aplicando allí una fumigación con bromuro de metilo a la fruta antes de su ingreso al mercado, o también bromurando en origen. La aplicación de bromuro de metilo es el tratamiento preventivo que requieren las autoridades fitosanitarias de EE. UU., por la presencia de la mosca del Mediterráneo (Ceratis capitata) en Argentina, la cual se considera allí plaga cuarentenaria.

La incentivación no se ve pero existe. La abeja es uno de los pocos polinizadores que quedan. Debido a los agroquímicos que se utilizan para proteger a los monocultivos, un montón de insectos desaparecieron de los campos afectados (como el abejorro, el mosquito o el murciélago), y en la abeja se concentró el servicio que antes hacían miles de insectos. “La consecuencia de todo esto es que hoy la abeja liba una flor de arándanos transgénica. Es decir que el polen que obtiene se modificó genéticamente. Europa, por ejemplo, no lo quiere. Estamos trabajando para que el impacto no sea tan importante”, se lamenta Basbus. Él suministra al productor las abejas. “Estamos poniendo diez colmenas por ha, acá hay más o menos 17 ha con arándanos. Toda esa infraestructura que despegó hace una década. Ahora estamos trabajando con lo mínimo, porque la infraestructura que se montó fue importante. El municipio además nos capacitó en muchos aspectos a los productores para ver cómo hacíamos rentable la miel. En esa recta apareció lo de polinizar arándanos, porque con el frío, los insectos no andan”, advierte Basbus.
La flor ofrece el néctar para atraer a la abeja para que transporte el polen de flor en flor y se produzca la polinización. Eso propicia una fruta de mejor calibre para competir en el mercado. En cuanto a los pronósticos con qué fruta se encontrarán los productores, Basbus informa que “abren la fruta y de acuerdo a la cantidad de semillas se dan cuenta cuáles están bien polinizadas”.
Hay muchas variedades de arándanos y la elección del tipo dependerá de la cantidad de horas frío efectivas por año acumuladas en cada zona. Una hora frío efectiva consiste en una temperatura igual o menor a 7 ºC sin que se interpolen temperaturas mayores a ese nivel que contrarresten el efecto de dicha temperatura. Es importante tener en cuenta que el momento de las heladas no coincida justo con la época de floración, porque la flor no resiste las heladas.
El suelo no suele ser un límite en los cultivos de arándanos (conviene que previamente esté desmalezado, no sea muy alcalino y cuente con buen drenaje), ya que con enmiendas en el hoyo de plantación se logran las condiciones ideales de pH (4.0-5.0), materia orgánica y porosidad para su buen desarrollo. El pH luego se mantiene acidificando el agua de riego. Para el cultivo es necesario el riego artificial por goteo, que requiere de una buena disponibilidad de agua. Por otro lado, ésta no debe presentar excesos de salinidad (sodio, calcio, cloro o boro). La cercanía de caminos de tierra muy transitados hace que el polvo se adhiera a la fruta. Conviene cubrir los caminos con aserrín de madera.
El procedimiento fundamental tras la cosecha es la inmediata aplicación de frío para preservar la calidad de la fruta hasta su consumo. Con un buen manejo de la cadena de frío, los arándanos pueden alcanzar una vida media de entre 14 y 28 días.