Los elementos estaban en el lugar conocido como La Aldea, donde vivieron en el año 1200 los huarpes, a unos 250 kilómetros al noroeste de la capital de San Juan.

A las “piedras conanas” también se las denomina “piedras tacita” o morteros. Se trata de un hallazgo histórico. Se produjo durante un patrullaje a pie de la Sección Angualasto de la Gendamería.

Tras encontrar estos elementos, la jefatura de Gendarmería dio intervención a personal de la Dirección de Patrimonio de la provincia de San Juan y de la municipalidad de Iglesia, “de acuerdo a la Ley Nacional 25.743 de Protección del patrimonio arqueológico y paleontológico y Ley Provincial 571-F de Patrimonio Cultural de San Juan”.