“Lo importante es que en los cincuenta kilómetros costeros, el futuro Parque Nacional Marino Costero protegerá, entre muchas cosas, una colonia de elefantes marinos.”

Dice Marita Molina,
guía de Turismo de San Julián,
quien cuenta el significado
de Makenke en lengua tehuelche.

Y mientras ruedan las historias de esta tierra, las de Hernando de Magallanes, las de los pioneros, la costa se dibuja y desdibuja a un lado de la Ruta Nacional 3 que integra el Corredor Turístico de la Ruta Azul.
Hay un alto en el camino obligado, pues siguiendo hacia el sur hacia el próximo destino en Puerto Santa Cruz y un poquito antes de llegar a la localidad de Comandante Piedrabuena, un mirador invita a estirar las piernas y ver algo único en América: El Gran Bajo de San Julián. Es una depresión endorreica (un bajo sin salida), donde si uno accede por caminos naturales que llevan hasta la laguna del carbón a unos 18 kilómetros de la cinta asfáltica, alcanza la superficie sólida de sal que marca el registro más profundo bajo nivel del mar: 105 metros.
“Si uno lleva un reloj de péndulo, en ese punto se registra la mayor fuerza de gravedad y el reloj adelanta automáticamente 24 segundos por día, a diferencia de uno igual pero que permanezca a nivel del mar, como en Buenos Aires, por ejemplo”, cuenta la guía, y miramos ese bajo que se extiende hasta donde llega la vista. Pero además, esta zona ha despertado desde siempre un gran interés geomorfológico y paleontológico porque aquí se encuentran importantes cantidades de restos macro y micro fósiles. Esta es apenas una de las razones que marcan la importancia de la región y que está muy pronta a estrenar el nuevo Parque Interjurisdiccional Marino Costero Makenke, de San Julián.
“Hay colonias de lobos de un pelo y de dos pelos, pero de elefantes es novedoso”, acota la guía de San Julián, María, y añade que su acceso será por navegación, aún falta el acuerdo del Congreso Nacional, pero aquí en la provincia y en el municipio fue por unanimidad. Lo cierto es que la Argentina desde 1934 ha sido pionera en áreas protegidas de América Latina. En este caso, el manejo será entre la Administración de Parques Nacionales, la provincia de Santa Cruz y el municipio que conduce Nelson Gleadell.
Para la visión común en el mundo sobre la protección de áreas naturales, el mar es uno de los recursos menos cuidados. Y en este marco, en octubre de 2010, la presidenta de la Administración de Parques Nacionales, Patricia Gandini, recibió en Japón un reconocimiento como “Leaders for a Living Planet” durante la X Conferencia de las Partes de la Convención de la Diversidad Biológica de parte de la Organización Mundial de Conservación.
Es que el futuro Parque “Makenke” suma en Santa Cruz junto con “Isla Pingüino” en Puerto Deseado y más al norte el “Patagonia Austral” en Chubut que alberga a Bahía Bustamante, el único pueblo alguero del mundo, unas 400 mil hectáreas protegidas. Pero lo colosal es que se protegerá la riqueza del Mar Argentino en sus más de 1.180.800 hectáreas (1,18 por ciento del total) .
El área que cubre el Mar Argentino está considerado uno de los sistemas relativamente bien conservados del planeta. Porque sostiene grandes pesquerías, entre ellas, la del calamar y la merluza y rutas migratorias de fauna marina que incluye a la ballena franca austral, los albatros, pingüinos. La meta es llegar al año que viene con el 10 por ciento de las aguas marinas nacionales protegidas dado que se trata de una “nursery”, dijo la propia Patricia Gandini en una entrevista a El Federal al explicar que es la zona donde muchas especies anidan y se reproducen. En el caso del langostino por ejemplo cumple su ciclo vital para ir mar adentro cuando crece donde es pescado. Y, de esta forma, se preserva y se cuida el recurso.
El proyecto fue presentado en su momento por el legislador por San Julián, Daniel Pandolfi y quienes alguna vez hayan recorrido la ruta 3 a la altura de San Julián van a recordar la estancia Makenke, que pertenece a la familia Costilla y en sus costas, pobladas por las colonias de elefantes y lobos marinos además del cormorán gris considerado en peligro de extinción, se extienden a unos 45 kilómetros en línea recta al sur de Puerto San Julián, justamente hasta el “Bajo de San Julián. Desde allí y siguiendo otros 35 kilómetros paralelos a la costa hay acantilados de 140 metros de altura. San Julián está de estreno.