La investigación, enfocada en valorar productos obtenidos a partir de la flora regional cuyana, está dirigida por el investigador adjunto y doctor en Química, Martín Masuelli, quien explicó que se podrán reemplazar las “gomas aglutinantes o polisacáridos importados que encarecen el precio final” de los alimentos sin TACC en un 20% aproximadamente.

Además, este avance en la investigación tiene “múltiples aplicaciones”. Puede usarse para la confección de “films protectores de los alimentos, en minería de extracción y aplicaciones en la industria farmacéutica, como blísteres de los fármacos, geles de transporte, cosulfaltantes en emulsiones, aditivos alimentarios y en heladería para evitar la ruptura final del sabor del helado provocada por el hielo“, explicó Masuelli.

Asimismo, el científico indicó que su investigación partió de la valoración de productos regionales escasamente estudiados y casi olvidados, como el algarrobo, el chañar brea, el piquillín que tienen “su historia ancestral” y sus productos derivados como el arrope, la aloja, la chicha, el café y bebidas, que desarrollaron los pueblos originarios de la región, como los Huarpes o Comechingones.

Mi objetivo era obtener macromoléculas o polímeros, a raíz de una consulta que me hizo un empresario local que compraba gomas o polisacáridos importados que son muy caros y sólo se usan de un 3 a un 5 % en los panificados”, precisó y resaltó que es además una forma de “darle valor a esta flora y evitar la deforestación”.

Relató también que la eliminación de estos árboles, hace que sea difícil encontrar algunas especies de algorra, “salvo la blanca, la negra y el caldén” pero “es raro encontrar alpataco y otras especies conocidas como del género prosopis”, porque han sido eliminadas por el avance de la frontera agropecuaria.

El proyecto que apoya la Universidad Nacional de San Luis con 10.000 pesos anuales está en búsqueda de nuevas financiaciones que resultan esquivas porque para Masuelli “se trata de un proceso ancestral al que hay que darle una explicación científica y mejorarlo para industrializarlo” y esto parece “no ser valorizado en la actualidad”.