El Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (IIFA) de Chaco envió 300.000 plantines de algarrobo blanco a San Luis para reforestar la Cuenca del Morro, zona que en sus orígenes era ocupada por bosques de caldén y pasturas naturales, pero que perdió capacidad de absorción de agua debido al monocultivo.

El organismo “fue seleccionado por el equipo técnico puntano” que se ocupa de la problemática forestal “por sus antecedentes de trabajo con la especie y la capacidad de producción en escala”, señaló el gobierno de Chaco. La iniciativa prevé que el IIFA produzca un millón de plantines de algarrobo para la reforestación de 373.000 hectáreas.

Se trata de un acuerdo de cooperación técnica firmado el año pasado por los gobernadores Domingo Peppo y Alberto Rodríguez Saá.

El algarrobo blanco (Prosopis alba) “demostró buena aptitud a las condiciones de suelo y clima de la región gracias a su capacidad de adaptación y rusticidad”.

Según el plan de reforestación, necesitan que “seis millones de árboles funcionen como bombas extractoras naturales y consuman el agua excedente de las napas saturadas”.