Los hongos comestibles son algo más que una producción con fuerte valor agregado. Desde lo nutritivo y lo medicinal son considerados como alimentos funcionales. No sólo transforman los desechos lignocelulósicos de industrias alimenticias, sino que también pueden producir sustancias mico-medicinas/nutracéuticos (beneficios para la salud).

Con el apoyo del programa ProHuerta, ejecutado por el INTA y el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, los productores de las localidades Lago Posadas, Los Antiguos y Perito Moreno, ubicadas en el noroeste de la provincia de Santa Cruz, se unieron en un Grupo de Abastecimiento Local (GAL) para iniciarse en el cultivo de gírgolas, y ahora se afianzan en la comercialización.

Este funcionamiento brinda la posibilidad de aumentar el volumen productivo, sin incurrir en gastos de mano de obra, para aquellos que quieren dar el primer paso hacia la generación de excedente para la comercialización”, explicó Santiago Arhancet, técnico de la agencia de extensión rural del INTA en Los Antiguos que asesora a los productores, señaló que la promoción del asociativismo es una de las ventajas del GAL.

Nosotros arrancamos con poquitos troncos, 40 aproximadamente, para familiarizarnos con el cultivo, conocer la gírgola, probarla, cocinarla y realizar diferentes preparaciones; creo que esta es la manera para quien se inicia, arrancar con algo que se pueda manejar bien en muy poco tiempo”, expresó Lorena Miño, productora de gírgolas de Lago Posadas.

Lago Posadas está rodeado de montañas, lagos y ríos. “Es nuevo para muchos nosotros pensar que podemos degustar comidas con hongos sembrados en madera del lugar y que crecen en este ambiente, indicó Miño, quien añadió: “Es un producto que, por calidad y origen, merece ser destacado en la vidriera”.

Luego de un análisis económico de la actividad, este año se incentivó el cultivo de gírgolas en troncos. “A partir de información local, hemos determinado que por cada U$S1 invertido para el cultivo de gírgolas sobre troncos se recupera U$S1.3”, apuntó Martín Roa, integrante del Equipo Técnico Institucional que acompaña al GAL. La estimación surge de la relación de la variable medida el producto del valor obtenido sobre la inversión inicial.

ROA: “A partir de información local, hemos determinado que por cada U$S1 invertido para el cultivo de gírgolas sobre troncos se recupera U$S1.3”.

En línea con el estudio de rentabilidad, Miño decidió ampliar el cultivo de hongos para venta y quintuplicó la cantidad de troncos respecto del inicio. Sembró alrededor de 200 troncos. “La idea es apuntar a un producto seco, de muy buena calidad, deshidratado y envasado en origen”, detalló la emprendedora.

De acuerdo con Arhancet, los productores participan en ferias, espacios de capacitación y degustaciones y realizan siembras grupales que son abiertas a quienes quieran aprender sobre el tema de manera práctica. “A lo largo de casi cinco años de difusión y trabajo, creció el interés surgido en potenciales productores y en el público que busca consumir estos hongos (restaurantes, hoteles, casas de productos regionales, etc.), al punto de constituir una producción muy interesante para desarrollar en la zona”, celebró el técnico.