Por D. D. Fotos: archivo Infomedia y Juan Carlos Casas.

Vinos y música. La síntesis del paso de Gustavo Santaolalla anoche en Be-Bop, el local jazzero en San Telmo que albergó un centener de invitados especiales a desgustar los vinos de Cielo y Tierra, la bodega que el megaproductor tiene junto a Raúl Orozco, con quien además trabaja artísticamente en el dúo Orozco Barrientos.

“Me enamoré de Mendoza en mi viaje de egresados, hace mucho tiempo. Por entonces no tomaba nada, era una aficionado al vino y me prometí volver a esa tierra. Ahora recuperé el tiempo perdido”, justificó entre risas su amor por el caldo e invitando a probar sus vinos: Celador y Don Juan Nahuel, de media y alta gama.

Santaolalla subió al escenario con una guitarra que estaba bastante desafinada, pero que no le privó de tocar media docena de canciones, algunas solo, otras junto a Tilín Orozco y un par más con Fernando Barrientos.

“A ellos los conocí en la sala de grabación, en Los Ángeles. Me habían dejado una demo que escuché en un día y dije, ‘quiero trabajar con ellos’. No sabía si eran altos, flacos, rubios o morochos. Después vi la belleza de Tilín”, señaló a quien tenía a su costado izquierdo.

Barrientos fue invitado a cantar “Celador de sueños”, publicada en el disco homónimo del dúo y que Mercedes Sosa eligió para su disco Cantora. Antes, Santaolalla había tocado en el charango “De Ushuaia a La Quiaca”, opus del megaproyecto musical emprendido hace más de dos décadas con León Gieco.

Para terminar soltó su espíritu rockero con “Ando rodando”, el corte de difusión de Santaolalla, álbum editado en 1982 y elegido entre las cien mejores canciones de la historia del rock argentino.