Se trata de un prototipo similar a una pequeña balsa, que en un futuro se la compactará más para que sea una boya. Cuenta con cuatro sensores que miden diversos parámetros del agua y también alerta sobre cambios peligrosos, tales como la llegada de afluentes contaminantes.

José Ignacio Alba es el creador de este dispositivo electrónico que puede medir el oxígeno disuelto, saturación, conductividad eléctrica, total de sólidos disueltos, salinidad, gravedad específica, temperatura y PH del agua. Además, cuenta con un sistema de alimentación autónoma con una batería y un panel solar.

“Tiene en su interior varios módulos que permiten el posicionamiento mediante un GPS, la comunicación celular y el envío a una plataforma en internet de todos los datos analizados en el agua”, detalló el estudiante sobre este trabajo, que será su tesis de graduación. Indicó que éstos podrán ser colocados en distintos puntos estratégicos del embalse de Termas de Río Hondo -que históricamente sufre esta problemática a causa de deshechos tóxicos industriales- y aguas arriba, para monitorear en tiempo real, algo que actualmente se realiza de manera manual.

El sistema cuenta con una aplicación celular, a través de la cual “se efectúa la configuración y la recepción de los datos, y es así que se puede determinar cada cuántos minutos se realiza la medición y recibir alertas por diferentes medios, de posibles cambios en los niveles normales del agua, que puedan dar indicios de contaminación y daños en este ecosistema”.

La cuenca Salí-Dulce recibe todo tipo de desechos tóxicos industriales y fundamentalmente la vinaza de las destilerías de ingenios azucareros, registrándose la mortandad de peces en el Embalse de Río Hondo, lo cual fue sancionado en varias oportunidades.

El trabajo de Alba cuenta con el apoyo del equipo de expertos del Instituto de Investigación y Desarrollo Aplicado de Hidrobiología Ing. “Néstor René Ledesma”, de la ciudad de Las Termas de Río Hondo, el cual está abocado diariamente al monitoreo de las aguas del embalse.