Una de las consecuencias directas de las quitas en las retenciones al agro es la necesidad de muchos productores en sembrar más soja, por lo tanto, se hace imperioso para ellos el desmonte de bosques nativos para cultivar la oleaginosa. En Salta la situación es dramática, un reciente informe de la ONG Guyra Paraguay da cuenta de que en 13 meses se desforestaron 95 hectáreas por día. Greenpeace denuncia el hecho.

El desmonte afecta al medio ambiente, y a las comunidades campesinas e indígenas que viven en los bosques, deseados por aquellos que pretenden una ganancia económica. El problema en Salta radica en que el Gobierno recategorizó las zonas explotables, dejando como zonas verdes una superficie mínima de 126.177 hectáreas. Según Greenpeace esto viola la Ley Nacional de Bosques vigente.

“Los bosques nativos que originalmente fueron clasificados en las Categorías I y II deben continuar en pie”, expresa Greenpeace, especificando que estas categorias son aplicables a zonas verdes y reclama la cancelación de los permisos que está otorgando el gobierno provincial a los propietarios de esas tierras para ampliar la frontera agropecuaria. Recientemente se supo el caso del entrenador de la Selección Nacional Gerardo “Tata” Martino, quien solicitó un permiso de desmonte para su finca de 2400 hectáreas. 

Los desmontes vienen ya produciéndose desde hace casi una década de un modo sistemático. En el año 2007 se desmontaron 400.000 hectáreas, de las cuales 125.000 hectáreas eran áreas protegidas. En aquel año el entonces Gobernador Juan Carlos Romero autorizó la desforestación de otras 400.000 hectáreas y quintuplicó los permisos para que los productores destruyeran con sus topadoras miles y miles de hectáreas de bosques nativos. Entonces el boom de la soja hechizaba con sus ganancias millonarias. 

Mientras tanto, la ONG paraguaya Guyra Paraguay mediante el uso de imágenes satelitales, compara cómo estaba el Chaco Americano entre enero de 2015 y 2016, en un sólo año en esta región se desmontaron 36.726 hectáreas de chaco salteño, un promedio de 95 hectáreas por día en un año. La ONG paraguaya elaboró un informe sobre el complejo cuadro medioambiental que genera la desaprición de tanto bosque nativo para la biodiversidad. 

El actual gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey, continúa con la misma línea, realizando recategorizaciones por infinidad de solicitudes de permiso de desmonte que le llegan por los productores agropecuarios, ávidos de cultivar soja. La Secreatria de Medio Ambiente salteña Irene Soler dijo que los estudios de Greenpeace y de la ONG Guyra Paraguay “no se podían chequear”

La funcionaria, en el ojo de la tormenta de todas las críticas de las organizaciones ambientalistas se excusa al reconocer que: “El control en territorio es complicado, se necesita mucha gente, a pesar de que trabajamos con la policía rural. La mejor forma es el control satelital, pero el satélite pasa cada 30 días, y en ese tiempo se pueden desmontar grandes extensiones. Entonces con esos métodos de control estamos trabajando sobre hechos ya consumados”

Salta esta dejando parte de sus bosques en manos privadas para que destruyan el medio ambiente y el estilo de vida de comunidades, pequeños pueblos y habitantes de parajes que han vivido allí desde hace mcuhos años. La soja deja a su paso abandono y pobreza.