El Amazonas es la selva tropical más grande del mundo, es una reserva única de carbono, que ralentiza el ritmo del calentamiento global. Si bien los incendios forestales son frecuentes en Brasil durante la estación seca, también se generan intencionalmente cuando se deforesta, ilegalmente, las tierras para la cría de ganado.

Se trata de incendios sin precedentes, según los datos que arrojan los monitoreos realizados desde el espacio. El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales brasileño (INPE, por sus siglas en portugués) registró en lo que va de 2019 un aumento en los fuegos de alrededor de un 83% en comparación con el mismo período de 2018.

Sin embargo, los efectos de los incendios en la región amazónica no solo se ven en Brasil. El humo, los aerosoles y las partículas en la atmósfera (que afectan no solo a la salud, si no también al tránsito aéreo) se extienden por el resto de la región.

En Bolivia, la región oriental de Santa Cruz se convirtió en epicentro de una serie de incendios que en más de tres semanas llevan consumidas alrededor de 500.000 hectáreas de bosque y pastizales. Las autoridades, que ya declararon la situación de “desastre departamental”, atribuyen el fuego a la quema de vegetación para preparar terrenos de cultivo y pastoreo por parte de los agricultores.

En Bolivia, llegó el incendio declarado el fin de semana en el Pantanal paraguayo, un humedal que comparten con Brasil, que ya arrasó más de 21.000 hectáreas.

En Perú, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) informó que en menos de un mes registró 98 incendios forestales en 18 regiones del país.

Los mapas de las dimensiones del fuego

El Servicio europeo de Monitoreo de la Atmósfera Copernicus (CAMS) indica en el siguiente mapa las emisiones de monóxido de carbono, un gas es altamente tóxico que puede agravar enfermedades respiratorias e incluso causar la muerte.

La presencia de este gas afectó a Bolivia, Paraguay y Perú. “Tiene una vida de aproximadamente un mes. Llevado por los vientos, puede viajar miles de millas“, explicó Mark Parrington, del CAMS a BBC.

El siguiente mapa muestra la predicción de aerosoles liberados por la quema de biomasa. Los aerosoles son partículas líquidas o sólidas suspendidas en la atmósfera, como polvo, cenizas volcánicas y humo, que afectan la calidad del aire y el clima.

En una parte de Paraguay y Bolivia y sobre todo en la región de Rondonia, al noroeste de Brasil, los aerosoles alcanzaron picos máximos. En Sao Paulo anocheció el lunes dos horas antes de lo habitual.

Por otra parte, podemos ver las partículas en suspensión. Se trata de partículas ultrafinas que contribuyen a problemas de calidad del aire. Al tener un mayor tamaño, no logran atravesar los alveolos pulmonares, y quedan retenidas en la mucosa que recubre las vías respiratorias superiores.

La mayoría de estas partículas se precipitan en la tierra, provocando una capa de polvo en la superficie que puede afectar la salud tanto de los organismos terrestres como los organismos acuáticos.