Que los dirigentes ruralistas o las noticias referidas a los conflictos y contradichos referidos al agro hayan abandonado las primeras planas de la prensa diaria, en modo alguno significa que el campo como fuente de producción e ingresos para el país haya perdido importancia estratégica para la política.
Del primer período electivo desde la activación política de los actores rurales, en las elecciones de 2009, quedaron varios legisladores nacionales y numerosos intendentes, concejales y legisladores provinciales a lo largo de toda la Argentina.
En lo que hace al plano más alto de la política, digamos que retendrán sus bancas en la Cámara baja los dirigentes agropecuarios y diputados nacionales Ulises Forte (La Pampa); Pablo Orsolini (Chaco); Jorge Chemes, Atilio Benedetti e Hilma Ré (Entre Ríos); Juan Casañas (Tucumán); Estela Garnero y Gumersindo Alonso (Córdoba); y Lucio Aspiazu (Corrientes). Por el lado del Senado, continuará el mandato del pampeano Juan Carlos Marino y de la correntina Josefina Meabe de Mathó.
A estos nombres se sumarán el 10 de diciembre el de los candidatos que sean elegidos entre los postulantes que entraron en las diversas listas partidarias a nivel nacional, tanto desde las filas del oficialismo kirchnerista como desde el atomizado arco de la oposición.

La cuarta. Se sabe que los votos que este año reciba el Frente para la Victoria, en cualquiera de sus versiones provinciales, pertenecen, en realidad, a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Tanto es así, que la propia mandataria y su “mesa chica” de colaboradores en el Gobierno han definido desde Balcarce 50, nombre por nombre, las distintas listas de candidatos a diputados por la alianza oficial en todas y cada una de las provincias argentinas. Es, precisamente, la abundancia de nombres de jóvenes poco conocidos, militantes de “La Cámpora” en su mayoría, y la ausencia de gobernadores, dirigentes provinciales peronistas y sindicalistas en esas listas, lo que hace pensar que Cristina busca construir un poder legítimamente suyo, que le responda incondicionalmente, sin aportes “prestados” de ningún otro origen más que el propio.
Dentro de esa estrategia, resulta lógico que el nombre de Julián Domínguez, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca que le devolvió al Gobierno el diálogo con el campo (tras el traumático conflicto por la Circular 125), sea la cabeza de lista del kirchnerismo para el Congreso Nacional en el distrito más importante del país, la provincia de Buenos Aires.
Sostienen, con igual insistencia que cautela, en ciertos influyentes corrillos oficiales, que Domínguez sería número puesto para presidir la Cámara de Diputados, situación que se definiría recién después de las asunciones, en diciembre próximo.
Dentro de ese armado oficialista, el nombre de Ariel Franetovich, actual ministro de Asuntos Agrarios bonaerense, encabeza las candidaturas provinciales en la cuarta sección electoral, una de las que articula mayor poder en la provincia.
Franetovich, hombre de Chivilcoy, mantiene un envidiable diálogo con los ruralistas en la Mesa Agropecuaria provincial, y su gestión ha dado muchas satisfacciones al gobernador Daniel Scioli. También se especula con su eventual designación al frente de la Legislatura provincial.
La paradoja es que Franetovich responde políticamente al ministro del Interior, Florencio Randazzo, que es rival interno histórico, en ese mismo distrito, del ministro Domínguez, natural de Chacabuco. Rarezas de la política.

Formulas. Cinco fórmulas candidatas a gobernaciones contarán con nombres del ruralismo. Dos ruralistas serán candidatos a gobernador, y otros tres, a vice. Ricardo Buryaile, desde el radicalismo, se postula en Formosa. El dirigente de CRA le disputará la gobernación al gobernador oficialista Gildo Insfrán. En Entre Ríos, el legislador nacional y productor agropecuario Atilio Benedetti quiere ser gobernador y sacarle la silla al actual mandatario provincial, Sergio Uribarri. Lo hará por el Frente Cívico y Social, que incluye al radicalismo, al socialismo y a la Coalición Cívica.
En cuanto a las postulaciones para vicegobernador, el ex vicepresidente de la CRA, Néstor Roulet, completará la fórmula que encabeza el radical Oscar Aguad en Córdoba, y Hugo Naselo, un productor autoconvocado, es candidato a vice de la dirigente Griselda Baldata, que se postula por la Coalición Cívica en esa misma provincia.
Por su parte, Juan Casañas, actual diputado nacional por Tucumán, secundará a José Cano en la fórmula radical para gobernar la provincia.

Legisladores. Entre los anuncios de postulaciones, el que más llamó la atención fue el de Mario Llambías, presidente de CRA, quien encabezará la lista de candidatos a diputados nacionales bonaerenses por la Coalición Cívica. De esta manera, la fuerza política de Elisa Carrió muestra su compromiso con los grandes actores del ruralismo, en especial, los grandes productores agropecuarios, y se consolida como opción de centro derecha. No por casualidad, dirigentes como el pampeano Jaime Murphy y el entrerriano Guillermo
Bernaudo integran sus listas en sus respectivas provincias.
En cambio, los federados están más bien representados en las coaliciones identificadas con los pequeños y medianos productores, más volcadas a la centroizquierda. Por ejemplo, Omar Barchetta, vicepresidente primero de la Federación Agraria Argentina, irá en tercer lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales del Frente Amplio Progresista de Santa Fe, que integran el socialismo y el GEN; y Ana Galmarini, presidenta de Mujeres en Lucha y federada de ley, es la primera candidata a diputada nacional por Proyecto Sur en esa misma provincia. Hay, también, acercamientos entre Ricardo Alfonsín (que postula como vicepresidente a un productor agropecuario, como es el economista Javier González Fraga) con la Federación Agraria y con Coninagro: afirman que el tucumano Casañas, junto con otros diputados, está armando toda una batería de propuestas para beneficiar a pequeños productores y apuntalar así al candidato radical.
Lo cierto es que, por izquierda o por derecha, cada postura dentro del complejo ruralista argentino va perfilándose con normalidad, y un juego de intereses más franco y más transparente, muy distinto al que se vivía en los confusos tiempos del conflicto campo-Gobierno, nos permite aspirar hacia adelante, a una Argentina mucho más normal y previsible, donde cada cual sea quien dice ser.