200 millones de kilos de manzanas y peras se pudren al aire libre en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén desde hace semanas y, alrededor de las plantaciones, se forma una alfombra de fruta desperdiciada. 

Tras el freno a la importación en Brasil por la plaga de carpocapsa, desde fines de marzo los productores no pudieron comercializar la cosecha anterior ni realizar la de este año, por falta de dinero para pagar sueldos.

El gremio de los fruticultores ya advirtió que pedirá incrementos en la paritaria de este año del 35 al 40 por ciento. La pérdida de competitividad llevó a que los productores dejaran de cosechar el 25% de las manzanas y peras. El presidente de la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén, Jorge Figueroa, indicó al diario Clarín que los chacareros necesitan 1.200 millones de pesos para normalizar el ciclo productivo, más otros 800 millones para dar vitalidad a la actividad de la que viven unas 70 mil personas.

A continuación, un registro documental regional sobre la crisis de la economía de frutas de pepitas (peras y manzanas) realizado por Federación de Productores de Río Negro y Neuquén, Cámara Argentina de la Industria y Exportación de jugos (CINEX) y la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) para exigir políticas que permitan recuperar la rentabilidad y el financiamiento, para recuperar el liderazgo de nuestras frutas, que supieron representar orgullo nacional.