Por Leandro Vesco

Todo movimiento, cualquiera sea su causa, es creador. La frase de Edgar Allan Poe puede resumir no sólo una forma de ver la vida sino también un camino para entender de una manera particular cada acción que emprendemos como una alternativa innovadora. Pero si aquel movimiento que hacemos lo damos apoyados en una mente ejercitada para tal fin, ¿cuál sería el resultado?, ¿es posible entonces que nuestro cerebro pueda entrenarse y sea capaz de ser más creativo para aprovechar más las posibilidades que nos plantea la vida cotidiana?

Algunos expertos aseguran que sí, que con las técnicas conocidas como “pensamiento lateral” (enunciadas originalmente por Edward de Bono), es posible despertar en las personas ideas innovadoras. Se tiene el concepto que una persona con talento tiene un don, y que al llevar a la práctica ese don, sea cual fuera, todo lo hace de una manera simple y, muchas veces, brillante.

Ahora bien, también es real que todos tenemos talentos, sólo que mucha gente no sabe que lo posee, o simplemente, se halla dormido, por así decirlo. Cuánta potencialidad podría despertarse en todos los ámbitos si pudiéramos usar todos nuestros dones al servicio de un bien común.

Expertos en neurociencia y coach ontológicos comenzaron a darse cuenta de que es posible ejercitar el cerebro para que ayude a una persona a desarrollar ideas innovadoras, y así surgió el llamado “pensamiento lateral”, una serie de técnicas que, una vez aprendidas, permiten “escapar” de la rutina generadora de ideas ordinarias para dar paso a ideas creativas.

El pensamiento lateral activaría y llevaría a la práctica la idea de Poe. Podemos hacer de cada movimiento en nuestras vidas una acción potenciada, optimizando nuestros recursos para dar lo mejor de nosotros, ya sea en nuestros trabajos o en nuestra vida diaria. ¿Cómo podemos desarrollar este pensamiento lateral?

El cerebro crea nuevas conexiones a través del ejercicio, es decir, trabaja como un músculo más, realizando los ejercicios adecuados, comienzan a generarse esas conexiones novedosas que nos irán acercando a una forma de pensar más creativa. Los expertos afirman que siempre debe existir la condición del juego y la diversión: en este aprendizaje está prohibido el aburrimiento y la solemnidad.

“Nuestro cerebro está muy acostumbrado a mirar las cosas siempre de la misma manera; la creatividad a veces consiste en romper esta mirada unívoca y poder ver el mundo desde otro lado. De esta manera surgen soluciones diferentes -y a veces mejores- para los mismos problemas. Esto puede ser intuitivo, pero también es posible entrenarlo; en todo caso, requiere tiempo y paciencia “, opina el doctor Diego Golombek, biólogo investigador del Conicet.

Animarse a ver las cosas de otra manera, desenfocar el interés en la rutina y quebrar con las imposiciones, esas parecen ser las claves. Aquello que los talentosos hacen sin pensar, esa manera de hallar la diferencia en lo común, sería posible tenerlo sólo ejercitando nuestro cerebro hacia la elaboración de pensamientos laterales que incrementarían el desarrollo de nuestro don innato.

Los beneficios de este ejercicio son múltiples: estimular la capacidad creativa, resolver situaciones creativamente, desarrollar habilidades, abrirse a nuevos puntos de vista, potenciar el uso de los sentidos y crear diferentes soluciones.

Si todo movimiento es creador, y si todos podríamos optimizar nuestro cerebro el beneficio sería comunitario ya que estaríamos dando lo mejor de nosotros, todas las redes se fortalecerían y de esta manera se podría acortar la distancia entre un problema y su solución. La sociedad se movería con menos dramatismo y con más acción. ¿Te animás a intentarlo?